Ciencia

Las especies pueden ayudarse, engañarse o manipularse entre sí

Las relaciones mutualistas entre especies abundan en la naturaleza, pero es todo un reto garantizar que ambas partes sigan aportando su granito de arena.

Dado que esta planta, la Squamellaria wilsonii (y otras especies relacionadas), crece en las alturas, adherida a los árboles, no puede obtener nutrientes del suelo. En su lugar, depende de las hormigas que viven en unas cavidades de la planta que se han desarrollado específicamente para ello.
Dado que esta planta, la Squamellaria wilsonii (y otras especies relacionadas), crece en las alturas, adherida a los árboles, no puede obtener nutrientes del suelo. En su lugar, depende de las hormigas que viven en unas cavidades de la planta que se han desarrollado específicamente para ello. JOHN GAME / FLICKR
Dado que esta planta, la Squamellaria wilsonii (y otras especies relacionadas), crece en las alturas, adherida a los árboles, no puede obtener nutrientes del suelo. En su lugar, depende de las hormigas que viven en unas cavidades de la planta que se han desarrollado específicamente para ello.
Dado que esta planta, la Squamellaria wilsonii (y otras especies relacionadas), crece en las alturas, adherida a los árboles, no puede obtener nutrientes del suelo. En su lugar, depende de las hormigas que viven en unas cavidades de la planta que se han desarrollado específicamente para ello. (JOHN GAME / FLICKR/JOHN GAME / FLICKR)

Cuando dos especies interactúan en beneficio de ambas, los biólogos hablan de “mutualismos”. Pero, por muy idílicas que puedan parecer estas relaciones, rara vez son perfectamente armoniosas —de hecho, pueden evolucionar hasta volverse desequilibradas y explotadoras—.

Las especies pueden engañarse o manipularse entre sí, o incluso poner en peligro la salud y la supervivencia de la otra. Para evitar que eso suceda, han desarrollado diversos mecanismos para controlarse o incluso castigarse mutuamente.

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