
En una época en la que las computadoras, tabletas y teléfonos han desplazado buena parte de la escritura tradicional, la psicología sigue encontrando razones para no abandonar el lápiz y el papel. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) halló que las personas que escriben a mano activan patrones cerebrales vinculados con procesos relacionados con el aprendizaje que no aparecen de la misma forma cuando utilizan un teclado.
La investigación, publicada en la revista científica Frontiers in Psychology, analizó qué ocurre en el cerebro durante tres actividades habituales: escribir en cursiva, teclear y dibujar. Para ello, los científicos registraron la actividad eléctrica cerebral de 12 adultos jóvenes y 12 niños de 12 años mediante electroencefalografía de alta densidad, una técnica que permite observar cambios en la actividad neuronal en tiempo real.
Durante las pruebas, los participantes observaban palabras en una pantalla y luego debían escribirlas a mano con un lápiz digital, reproducirlas mediante un teclado o representarlas a través de dibujos. El objetivo era identificar si estas tareas producían patrones distintos de activación cerebral.
Los resultados mostraron que la escritura manual generó actividad sincronizada en regiones centrales y parietales del cerebro. Según explican los autores, estudios previos han asociado este tipo de actividad neuronal con la memoria y con la incorporación de nueva información, procesos fundamentales durante el aprendizaje.
El dibujo produjo patrones similares. Además de la activación observada en las regiones parietales, aparecieron otros cambios cerebrales que sugieren que ambas actividades comparten mecanismos relacionados con la integración de información visual, sensorial y motora.
El panorama fue diferente cuando los participantes utilizaron un teclado. En ese caso, los investigadores observaron patrones de actividad cerebral distintos a los registrados durante la escritura manual y el dibujo. Aunque el estudio no concluye que teclear sea perjudicial, señala que la relación de esos patrones con el aprendizaje todavía no está clara.
Los niños de 12 años presentaron tendencias similares a las observadas en los adultos, aunque con menor intensidad. Para los autores, esto refuerza la importancia de exponer a los estudiantes a actividades de escritura y dibujo desde edades tempranas, con el fin de favorecer el desarrollo de los patrones neuronales observados en la investigación.
Los investigadores explican que escribir a mano exige una coordinación precisa entre la vista, los movimientos finos de la mano y el procesamiento de la información. Esa combinación involucra más sistemas sensoriales que la simple presión de teclas individuales.
Por esa razón, concluyen que la escritura manual conserva un papel relevante dentro de los entornos educativos modernos. Aunque las herramientas digitales forman parte de la vida cotidiana, el estudio encontró que tomar notas a mano sigue ofreciendo condiciones cerebrales que podrían favorecer el aprendizaje de nueva información.
