
La cantidad de luz que aporta la Luna cada noche puede definir cómo, cuándo y cuánto comen algunos animales. Un estudio publicado en la revista Science Advances analizó este fenómeno en el chotacabras cuellirrojo, un ave nocturna, y encontró que el ciclo lunar regula su balance de energía y su ciclo anual de vida.
El trabajo se centró en entender cómo la luz lunar influye en tres niveles: la actividad diaria de búsqueda de alimento, las reservas de energía y eventos clave como la migración o la reproducción.
Para hacerlo, los investigadores recopilaron datos de campo durante casi una década en España y colocaron dispositivos en las aves para registrar su actividad y temperatura corporal.
Los resultados mostraron un patrón claro. Durante las noches con luna llena, las aves mantienen una alta actividad de vuelo durante más horas, lo que les permite seguir cazando insectos a lo largo de la noche. En cambio, en noches sin luna, la actividad disminuye poco después del atardecer.
Esa diferencia se refleja directamente en la alimentación. Los investigadores midieron la cantidad de alimento acumulado en una parte del sistema digestivo llamada molleja, que funciona como un depósito temporal. Encontraron que en noches oscuras las reservas disminuyen con el paso de las horas, mientras que en noches iluminadas se mantienen estables.
Esta variación implica cambios en la energía disponible. En noches con luz lunar, las aves pueden aumentar su ingesta energética diaria hasta en un 19% durante la época reproductiva. En periodos con noches más largas, como fuera de la temporada de cría, ese incremento puede alcanzar el 42%.
Cuando la Luna no ilumina el cielo, las aves enfrentan un déficit energético. Para compensarlo, activan mecanismos de ahorro, como reducir su temperatura corporal y su gasto metabólico. Estos ajustes permiten soportar las horas sin alimento suficiente.
A lo largo del año, estas diferencias se acumulan. El estudio encontró que los cambios en la energía disponible influyen en el momento en que ocurren eventos como la migración y la reproducción, que tienden a sincronizarse con las fases lunares. Sin embargo, no se observó el mismo efecto en la muda de plumas.
