
La NASA planea encender fuego en la superficie de la Luna como parte de un experimento científico que busca entender cómo se comportan las llamas fuera de la Tierra. La iniciativa responde a una preocupación concreta: los materiales que hoy se consideran seguros podrían volverse inflamables en condiciones de gravedad reducida.
El estudio Material Flammability at Lunar and Martian Gravity, presentado en la 57th Lunar and Planetary Science Conference, explica que las pruebas actuales de inflamabilidad se realizan en la gravedad terrestre. Bajo ese criterio, si un material no arde en la Tierra, se clasifica como seguro para misiones espaciales. Sin embargo, esa referencia no siempre refleja lo que ocurre en otros entornos.
La diferencia está en cómo se comporta el aire alrededor del fuego. En la Tierra, el aire caliente sube con rapidez y arrastra gases, lo que introduce oxígeno en la base de la llama. Ese flujo alimenta la combustión, pero también puede volverse tan intenso que termina apagándola.
En la Luna, donde la gravedad es menor, ese movimiento es más lento. Esto permite que las reacciones químicas del fuego continúen y que el calor alcance a calentar el aire que entra a la llama. En esas condiciones, materiales que no arden en la Tierra pueden encenderse.
Para observar este fenómeno directamente, la NASA desarrolló el experimento Flammability of Materials on the Moon (FM2). La misión quemará cuatro muestras sólidas dentro de una cámara diseñada para simular condiciones habitables, con sensores que registrarán la velocidad de propagación del fuego, la temperatura y el nivel de oxígeno.
Estos ensayos permitirán observar por primera vez, durante largos periodos, cómo se propaga una llama en gravedad lunar real. Hasta ahora, las pruebas se han realizado en torres de caída o vuelos parabólicos, donde el tiempo de observación es de segundos.
El estudio también describe que futuras bases en la Luna o Marte podrían operar con atmósferas de menor presión, pero con mayor concentración de oxígeno. Ese entorno facilitaría la combustión y aumentaría el riesgo de incendios en hábitats espaciales.
Los datos obtenidos servirán para comparar el comportamiento del fuego entre la Tierra y la Luna y ajustar los métodos actuales de evaluación de materiales. El objetivo es identificar en qué casos las pruebas realizadas en la Tierra no reflejan el comportamiento real en misiones espaciales.
El estudio señala que estos resultados permitirán mejorar los estándares de seguridad y diseñar procedimientos más precisos para futuras exploraciones.
