
El sobrepeso en mascotas impulsa el aumento de enfermedades metabólicas como la diabetes, una condición que suele detectarse en fases avanzadas y compromete la calidad de vida de perros y gatos.
Diversos estudios estiman que el 59,3% de los perros y el 63% de los gatos presentan sobrepeso u obesidad. Esta condición eleva el riesgo de desarrollar trastornos metabólicos. Sin embargo, la percepción de los propietarios no coincide con la realidad. Solo un 35% de los perros y un 33% de los gatos son reconocidos con exceso de peso por sus dueños.
Este desfase en la percepción retrasa la atención de problemas de salud más complejos. La especialista en salud veterinaria Eliane Armas señala que muchos propietarios no identifican el problema hasta que alcanza una etapa grave. El sobrepeso tiende a normalizarse en el entorno doméstico.
La diabetes figura entre las principales consecuencias asociadas. Datos disponibles indican que afecta a 5 de cada 1.000 perros y 3 de cada 1.000 gatos. La enfermedad es más frecuente en animales con obesidad, edad avanzada o bajos niveles de actividad física.
El origen del problema se vincula con hábitos cotidianos. La sobrealimentación, el consumo frecuente de premios y la falta de ejercicio generan un desequilibrio progresivo en el metabolismo. El director técnico del Hospital Veterinario Madrid Centro, Rubén Duque, explica que el exceso de comida, los restos de la mesa y los premios sin control agravan la condición.
Otros factores también influyen. El sedentarismo y el estrés inciden en el deterioro de la salud. La falta de estimulación física y mental afecta tanto a perros como a gatos.
Cuando la diabetes no se detecta a tiempo, las consecuencias son severas. Armas advierte que pueden surgir cataratas en perros, neuropatía diabética en gatos, infecciones recurrentes y cetoacidosis diabética.
El exceso de peso no solo se relaciona con esta enfermedad. También se asocia con problemas articulares, afecciones cardiovasculares, trastornos respiratorios y alteraciones hepáticas. Estas condiciones reducen la calidad y la esperanza de vida de las mascotas.
Ante este panorama, los especialistas insisten en la prevención. Una alimentación equilibrada, el control de porciones, la reducción de premios y el ejercicio diario resultan fundamentales.
Armas destaca que la dieta adecuada, la actividad regular y la monitorización veterinaria constituyen la base del control. Además, subraya que la implicación del propietario marca la diferencia en la evolución de la mascota.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
