
Las experiencias cercanas a la muerte (ECM) mantienen sin respuesta a la ciencia pese a décadas de estudio. Un equipo internacional de investigadores intentó explicar estos episodios desde la neurofisiología, pero el esfuerzo no logró ofrecer una explicación completa.
Estimaciones citadas por la literatura científica indican que entre 4% y 8% de la población reporta haber vivido una experiencia cercana a la muerte. Estos episodios suelen describirse como intensos y con efectos duraderos en la vida de quienes los experimentan.
Un grupo de especialistas desarrolló la Teoría Neurofisiológica Evolutiva Psicológica para la Comprensión de la Experiencia de Casi Muerte (NEPTUNE). El objetivo consistía en aportar rigor científico al estudio de estos fenómenos. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Virginia (UVA) señalaron que el modelo no resolvió los principales interrogantes.
Bruce Greyson y Marieta Pehlivanova, especialistas en el estudio de ECM en esa universidad, expusieron sus observaciones en un artículo publicado en la revista Psychology of Consciousness: Theory, Research and Practice. Según el análisis, el modelo NEPTUNE dejó preguntas clave sin respuesta y omitió evidencia científica relevante.
Los investigadores indicaron que el modelo atribuyó las ECM a posibles alteraciones químicas o eléctricas del cerebro, como cambios en los gases sanguíneos o la liberación de endorfinas. No obstante, señalaron que estas explicaciones no se ajustan a los relatos habituales de quienes vivieron estos episodios.
Greyson y Pehlivanova explicaron que las alucinaciones neurológicas suelen involucrar un solo sentido. En cambio, las personas que reportan ECM describen percepciones simultáneas de vista, oído, olfato y tacto. Además, estos recuerdos suelen permanecer por décadas, a diferencia de las alucinaciones comunes, que se desvanecen con rapidez.
El modelo NEPTUNE también abordó las experiencias fuera del cuerpo, en las que algunas personas aseguran observar su propio cuerpo desde una perspectiva elevada. Para explicarlas, el grupo citó estudios sobre la activación de la unión temporoparietal del cerebro.
Según los investigadores de la UVA, los efectos descritos en esos estudios no coinciden con los relatos de ECM. Durante la activación de esa región cerebral, la percepción visual se mantiene normal y no se presenta la sensación de desplazamiento independiente del cuerpo físico.
El análisis recordó que experimentos previos de estimulación eléctrica cerebral provocaron alucinaciones visuales, pero los participantes no creyeron haber salido de sus cuerpos ni percibieron información fuera de su campo visual habitual.
Greyson y Pehlivanova señalaron que no existen pruebas de que la estimulación cerebral produzca percepciones precisas de elementos no visibles o desde una perspectiva extracorporal, características frecuentes en las experiencias fuera del cuerpo asociadas a ECM.
Pese a las críticas, los investigadores reconocieron el esfuerzo del equipo NEPTUNE. Aun así, advirtieron que la falta de datos empíricos sólidos limita la confianza en ese modelo como explicación integral de las experiencias cercanas a la muerte.
El análisis concluyó que la neurofisiología actual todavía no logra explicar de forma satisfactoria estos episodios. Los autores indicaron que la discusión científica continúa y que el estudio de las ECM podría aportar información relevante sobre la conciencia y el funcionamiento del cerebro.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
