
La caminata del gorila se posiciona como una de las rutinas físicas más comentadas en gimnasios y entrenamientos funcionales. Este ejercicio, inspirado en el desplazamiento de los primates, activa cadenas musculares poco usadas en la vida diaria y ofrece beneficios integrales para la fuerza, la coordinación y el equilibrio.
La práctica, que años atrás se asoció a un baile popular de inicios de los 2000, hoy forma parte de disciplinas como calistenia y animal flow. Su uso se concentra, principalmente, en rutinas de calentamiento, ya que involucra de forma simultánea los principales grupos musculares del cuerpo.
Quienes la practican destacan que este tipo de desplazamiento resulta dinámico y funcional. La ejecución activa músculos que suelen permanecer inactivos durante las rutinas tradicionales, lo que contribuye a una mejora general de la condición física.
La influencer estadounidense de fitness Sam Hope relató su experiencia con este ejercicio en una columna de opinión. Según explicó, al iniciar la posición de sentadilla percibió rigidez muscular. Tras dedicar nueve minutos diarios, notó cambios en la movilidad de las caderas y en los tendones.
Hope señaló que los movimientos primarios fortalecen la movilidad de caderas, hombros y muñecas, además de reforzar el core y otros músculos clave para la estabilidad corporal.
Este tipo de marcha remite a los orígenes de la locomoción humana. Antes de adoptar la postura erguida, los ancestros se desplazaban utilizando las cuatro extremidades. Estudios recientes indicaron que incorporar esta marcha ancestral durante pocos minutos al día favorece el desarrollo de la fuerza y la movilidad, sin necesidad de pesas ni máquinas de gimnasio.
El médico deportólogo Santiago Kweitel, director de la Diplomatura en Medicina Deportiva Pediátrica de la Universidad Favaloro, detalló los principales beneficios de repetir la caminata del gorila de forma regular.
Uno de ellos es la mejora del equilibrio y la coordinación, ya que el ejercicio exige sincronizar brazos y piernas de una manera poco habitual. Este patrón obliga al cuerpo a distribuir el peso de forma equilibrada entre las extremidades.
Otro aporte relevante es el trabajo de movilidad de la cadera. En contextos de sedentarismo, esta articulación tiende a perder rango de movimiento y fuerza. La caminata reactiva flexores y extensores mediante desplazamientos hacia adelante, atrás, de forma lateral y con rotaciones.
El ejercicio también favorece el fortalecimiento de hombros y muñecas. El apoyo constante del peso corporal sobre los brazos replica el esfuerzo que realizan los gorilas al desplazarse, lo que mejora la movilidad articular en distintos planos.
Cómo realizar la caminata del gorila
La ejecución inicia en una sentadilla baja. Los talones deben colocarse un poco más abiertos que el ancho de los hombros. Las rodillas se alinean con los dedos gordos del pie. La columna se mantiene neutra y el core activo.
Luego, el cuerpo se balancea suavemente de un lado a otro. Los brazos permanecen relajados, con los hombros hacia atrás. Las manos se colocan al frente. La fuerza principal proviene del core, mientras piernas y brazos acompañan el movimiento del torso. Se recomienda avanzar en una dirección y regresar invirtiendo el desplazamiento.
Kweitel aclaró que la caminata del gorila funciona como una herramienta complementaria dentro de la preparación física. No sustituye un entrenamiento estructurado. Tras usarla como entrada en calor o activación muscular, se aconseja continuar con rutinas más complejas.
El especialista también advirtió que no se trata de un ejercicio apto para todas las personas. Quienes presentan lesiones en tobillos, rodillas o cadera deben realizar una consulta médica previa antes de incorporarlo a su rutina.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
