En el hemisferio norte, el cambio climático es un tema que trasciende las tertulias con una taza de café y los noticiarios, pues ha impactado en actividades tan cotidianas como comer y vestirse.
Mientras, en algunos sitios, el invierno es cálido, en Estados Unidos los muertos por la ola de tormentas ya suman 60 y millones de dólares en daños.
El clima anormal no deja dudas de que algo está pasando en el orbe, y los científicos buscan diferentes explicaciones.
En algunos países donde el invierno era sinónimo de congelarse la nariz, hoy hay bañistas en biquini disfrutando las playas del Mediterráneo, abundan las rebajas de abrigos en las tiendas y hay inmensos paisajes repletos de flores que hacen que la gente estornude como en primavera.
En Europa, muchas personas no sufren por el frío, y la escasez de nieve hace que las pistas de esquí estén peculiarmente desiertas.
Ese deporte también se ha visto afectado. Las tradicionales competencias, como la Copa Mundial de Esquí (en Austria), han tenido que trasladar toneladas de hielo en helicópteros y camiones desde los picos más altos, para poder realizar las competencias.
Como si fuera poco, los animales también dan signos de alerta.
Los pájaros se la pasan cantando como si estuvieran en verano, y los osos, tras meses de un penoso insomnio, apenas están empezando a hibernar en Rusia.
Esa especie se guía con la temperatura para saber cuándo le corresponde irse a “dormir” para protegerse del hielo.
Del otro lado. No todo es primavera en este invierno anormal. En Estados Unidos, por ejemplo, muchos desearían ese benigno invierno.
En Norteamérica, hay cientos de vuelos cancelados, decenas de miles de personas sin energía eléctrica, y autopistas cerradas y otras cubiertas de hielo.
Lo peor es que han muerto más de 60 personas en nueve estados. Este es el saldo de tormentas que azotan desde la semana pasada Estados Unidos y Canadá.
Explicaciones científicas. ¿Cambio climático o simple casualidad? Los expertos coinciden en que el calentamiento global no es ajeno a los fenómenos del clima y van tras pruebas para mostrarlo.
Por su parte, meteorólogos británicos advierten que los fenómenos continuarán en otras estaciones, y que el 2007 será el año más caluroso desde 1659, con una media de más de 14º C.