El Hombre de Pekín , uno de los célebres homínidos que se identificaron en Asia en 1921, tiene en realidad 200.000 años más de lo que se creía hasta ahora.
Una nueva datación de los fósiles de este homo erectus , ancestro humano, mostró que los huesos tienen al menos 750.000 años y no los 550.000 años que dijo originalmente el geólogo sueco Gunnar Anderson cuando descubrió dos de sus dientes en la ciudad de Zhoukoudian, cerca de Pekín.
Según los científicos, el nuevo estudio sugiere que el homo erectus , o bien sus antecesores africanos, en realidad se expandió por el este de Asia durante los últimos períodos glacial e interglacial en condiciones poco propicias para la vida humana.
“Esto podría modificar las teorías sobre la migración humana temprana”, dijo Guanjun Shen en su estudio publicado ayer por la revista científica Nature .
Además, con su descubrimiento, los científicos chinos llaman la atención sobre la necesidad de mejorar las metodologías existentes para determinar la edad de piezas fósiles y, así, construir la historia de la humanidad a partir de una evidencia más confiable.
“Estos análisis abren la puerta a una nueva investigación sobre la cronología de la evolución humana en el Lejano Oriente”, celebró Guanjun, líder de la investigación.
Nuevo estudio. El reciente estudio de la edad de los fósiles del Hombre de Pekín estuvo a cargo de investigadores de la Universidad de Nanjing, Pekín, y otros colaboradores estadounidenses.
Estos expertos se dieron a la tarea de reubicar cronológicamente las centenas de fósiles que se conservan de este homo erectus .
Solo en la ciudad de Zhoukoudian, cerca de Pekín, se analizaron vestigios de unos 40 ejemplares de homo erectus , incluidos seis cráneos.
Ellos también estudiaron los primeros restos de la misma especie asiática que fueron localizados en el año 1892 en la isla indonesia de Java.
El método de medición empleado evaluó el grado de desintegración radiactiva de los isótopos de aluminio (Al) y de berilio (Be) que están presentes en los granos de cuarzo de los distintos yacimientos arqueológicos.
Según indicaron los expertos, la desintegración de estos isótopos permite detectar la presencia de vestigios de materia orgánica en los fósiles y, además, determinar su antigüedad.
Por ejemplo, el uso de aluminio –elemento metálico más abundante en la corteza terrestre– es muy difundido para datar glaciares y fósiles marinos.
Por su parte, el berilio, que se forma a partir del nitrógeno y oxígeno presente en la atmósfera, permite identificar materiales de hasta un 1,5 millones de años de antigüedad.
Hasta ahora, los expertos habían usado otras técnicas para determinar la edad del Hombre de Pekín , sin obtener resultados concluyentes.