
2025 fue un año de avances prometedores en campos que van desde la terapia génica hasta la computación cuántica. Se han avanzado tecnologías y se han llevado a cabo investigaciones científicas muy extrañas.
Estas son algunas de las cosas que llamaron la atención de Knowable en 2025.
Esperanza en lucha contra VIH
Las infusiones experimentales de anticuerpos neutralizantes permitieron a algunas personas con VIH lograr remisiones que duraron meses o años sin las dosis diarias habituales de medicamentos antirretrovirales.
Y en julio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) respaldó las inyecciones dos veces al año de un fármaco inyectable de larga duración y alta eficacia llamado lenacapavir para la prevención del VIH. Los expertos afirman que esto supone un cambio trascendental para las personas con riesgo de contraer el VIH. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó: “Aunque la vacuna contra el VIH sigue siendo difícil de conseguir, el lenacapavir es la mejor alternativa”.
Espectaculares avances espaciales
El nuevo Observatorio Vera C. Rubin, construido en la cima de una montaña en Chile, entró en funcionamiento. El telescopio alberga la cámara más grande del mundo, con 3,2 millones de píxeles, y se espera que recopile más datos en su primer año que todos los telescopios ópticos anteriores juntos. El proyecto tiene como objetivo catalogar unos 5 millones de asteroides, incluidos 100.000 objetos cercanos a la Tierra, durante la próxima década. También ayudará a estudiar la materia oscura y supernovas, y a buscar nuevos descubrimientos, incluidas las señales ópticas de las ondas gravitacionales.
“El Observatorio Rubin promete tener un impacto prácticamente en todas las áreas de la astronomía y la astrofísica, en muchos casos de forma profunda”, afirma el astrónomo Robert Kennicutt, de la Universidad de Arizona, coeditor del Annual Review of Astronomy and Astrophysics.
Rubin también ayudará a detectar los objetos interestelares —trozos de roca o hielo que atraviesan el sistema solar—. Hasta hoy, los astrónomos solo han detectado tres objetos de este tipo, incluido el 3I/ATLAS, que se acercó al máximo a la Tierra en diciembre. Se sospecha que hay muchos más por descubrir; Rubin podría detectar docenas durante la próxima década.

Edición genética personalizada
Desde que en 2023 se aprobó el primer tratamiento de terapia génica basado en CRISPR —“tijeras moleculares” para cortar y modificar el ADN— para la anemia falciforme, se han intensificado los esfuerzos para desarrollar otros tratamientos. Se investigan terapias para una serie de afecciones, como la diabetes tipo 1, varios tipos de cáncer y el colesterol alto.
Pero la gran noticia del año fue la primera terapia génica personalizada: un bebé con una enfermedad genética potencialmente mortal se convirtió en el primero en recibir una terapia personalizada, usando una técnica basada en CRISPR que permite editar con precisión letras individuales del ADN. Los tratamientos CRISPR personalizados podrían permitir tratar eficazmente a personas con enfermedades raras o únicas que ponen en peligro su vida. Estas enfermedades afectan en conjunto a cientos de millones de personas en todo el mundo.

El equipo responsable del exitoso procedimiento del bebé anunció en octubre su intención de probar tratamientos similares en más niños a partir de 2026, y en noviembre la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) puso en marcha una nueva vía para comercializar estos procedimientos.
Esperanzas de más trasplantes
Este año se han producido importantes avances la xenotrasplantación, la práctica de usar órganos de cerdos u otros animales como donantes para personas que necesitan un trasplante. Aunque hasta ahora solo un puñado de personas han recibido corazones o riñones de cerdo —en casos especiales en los que no había otras opciones—, se está allanando el camino para que esta técnica se convierta en una realidad. “Las cifras son pequeñas, pero significativas”, afirma Joseph Ladowski, cirujano e investigador en inmunología de trasplantes de la Universidad de Duke.
Este año se han realizado varios trasplantes experimentales de órganos de cerdo (incluido el primer pulmón), y un riñón de cerdo ha durado casi nueve meses antes de fallar (nuevo récord). Y en febrero, la FDA dio luz verde a los primeros ensayos con múltiples personas de trasplantes de riñón de cerdo, lo que permitirá estandarizar y optimizar la técnica.
Otro avance también podría ayudar a paliar la escasez mundial de órganos de donantes: el uso de una enzima para convertir el tipo de sangre de los órganos donados, eliminando los antígenos que pueden provocar el rechazo tanto en los trasplantes humanos como en los animales. En octubre, un equipo informó sobre el primer trasplante de un riñón humano cuyo tipo de sangre se había convertido del tipo A al tipo O, donante universal.
Metales porosos alcanzan madurez
Una clase de materiales llamados estructuras metal-orgánicas (MOF, por sus siglas en inglés) fue noticia este año al recibir el reconocimiento del Premio Nobel, junto con los primeros indicios de aplicaciones comerciales. Los MOF son los materiales más porosos del mundo: cristales de iones metálicos unidos por largas moléculas orgánicas. Su porosidad podría hacer que estas esponjas moleculares sean útiles como contenedores de almacenamiento de gases o medicamentos.
“Los MOF son muy versátiles”, afirma Ram Seshadri, químico y científico de materiales de la Universidad de California en Santa Bárbara y editor del Annual Review of Materials Research.
Aunque han sido una curiosidad científica durante décadas, los MOF empiezan a ganar terreno en sus aplicaciones —en parte porque la inteligencia artificial ha acelerado la búsqueda de nuevas formulaciones de MOF con las propiedades deseadas y, en parte, debido al creciente interés en absorber el dióxido de carbono del aire para combatir el cambio climático—. En mayo de este año, una empresa inauguró una nueva planta para fabricar esponjas MOF destinadas a capturar el dióxido de carbono del aire ambiente.
Otros investigan el uso de los MOF para recoger agua del aire en regiones desérticas, almacenar hidrógeno gaseoso para usarlo como combustible sin emisiones de carbono e incluso administrar medicamentos en el interior del cuerpo.
Computación cuántica se prepara
Las computadoras cuánticas se construyen a partir de cúbits, que aprovechan los comportamientos cuánticos para ofrecer un cálculo más rápido, pero que también son inherentemente inestables y propensos a errores. Para fabricar una computadora cuántica útil en la práctica, los diseñadores tienen que crear un sistema multicúbit que produzca una tasa de error global menor que la observada en los bits individuales. Recientemente se han realizado algunas demostraciones prácticas de este proceso de “corrección de errores cuánticos“.
Luego, en octubre, Google anunció que su algoritmo de “ecos cuánticos” resultó ser 13.000 veces más rápido que una computadora clásica en la predicción de estructuras moleculares, una de las primeras aplicaciones potencialmente prácticas.
Esa no es la única noticia sobre computación cuántica del año. El Premio Nobel de Física de 2025 recayó en algunas de las investigaciones fundamentales para la computación cuántica. “La computación cuántica se está acelerando sin duda”, afirma William Oliver, ingeniero cuántico del MIT. “Es muy emocionante”.
Mitocondrias: más que centrales energéticas
Las mitocondrias, conocidas desde hace tiempo como “las centrales energéticas de las células” porque convierten los nutrientes en combustible químico, resultan tener muchas más funciones. En concreto, estas pequeñas estructuras dentro de nuestras células han conservado sus antiguas capacidades de comunicación, lo que las convierte en un importante centro de señalización celular y en un actor fundamental en la regulación del estrés, la inmunidad y el metabolismo.
Los trabajos realizados este año han demostrado que pueden, por ejemplo, actuar como vigilantes contra las infecciones bacterianas, detectando los patógenos invasores y ayudando al sistema inmunitario a montar una respuesta. Las mitocondrias parecen ser fundamentales para la formación de la memoria en las células T inmunitarias, tienen un papel inesperado en la cicatrización de los tejidos y podrían ser objeto de estudio para ayudarnos a vivir más tiempo y con mejor salud en la vejez.
Por último...
Cabe destacar una historia científica que captó la atención del mundo, aunque algunos observadores han echado un balde de agua fría sobre el hallazgo.
En abril, la empresa Colossal Biosciences, en Texas, anunció que había recreado genéticamente los lobos gigantes, una especie de lobos de gran tamaño que vagaban por América del Norte hace más de 11.000 años. La empresa realizó 20 modificaciones genéticas en 14 lugares del genoma de los lobos grises. Se desató un debate sobre si esto realmente equivale a recrear lobos gigantes, que se cree que difieren de los lobos grises en unas 12 millones de letras de ADN. (La mayoría de los expertos dicen que no).

El trabajo “supone un logro técnico en la edición del genoma y la embriología sintética”, escribió el biólogo especializado en células madre Dusko Ilic, del King’s College de Londres, en un comentario. Sin embargo, añade: “Lo que se ha conseguido no es una resurrección, sino una simulación”. Se sigue trabajando para “desextinguir” otros animales, desde el dodo hasta el mamut lanudo. Si esto es factible o deseable es cuestión de opiniones. También se están utilizando otras técnicas genéticas para intentar salvar especies vivas en peligro de extinción, como el rinoceronte blanco del norte.
Este artículo apareció originalmente en Knowable en español, una publicación sin ánimo de lucro dedicada a poner el conocimiento científico al alcance de todos. Suscríbase al boletín de Knowable en español.