
La expansión de los hipopótamos en Colombia genera preocupación por sus efectos sobre la biodiversidad y las comunidades. La especie alcanza al menos 169 individuos en el país. Su presencia se concentra en la cuenca del río Magdalena y zonas cercanas.
Este mamífero, originario de África, figura como el tercer animal terrestre más grande del mundo. Puede vivir hasta 50 años. Su distribución abarca unos 43.342 kilómetros cuadrados. Se ubica principalmente en la depresión Momposina y complejos cenagosos.
La mayor cantidad de ejemplares se localiza en Napolés con 114 individuos. Cocorná reporta 31. Otros municipios también registran presencia. En estas zonas se documentan problemas como restricciones en caminos rurales, ataques a embarcaciones y pérdidas en animales de producción.
Competencia con especies nativas
Uno de los principales impactos es la competencia por recursos. Este fenómeno afecta a especies semiacuáticas como el manatí, la nutria y el chigüiro. También incide sobre herbívoros terrestres como el venado.
Esta presión altera las redes tróficas. La disputa por alimento cambia el equilibrio natural. En ecosistemas acuáticos, el hipopótamo modifica la dinámica del plancton y de las plantas.
Su presencia incrementa la densidad de cianobacterias. Este proceso favorece la proliferación de algas nocivas. También impulsa la eutrofización de cuerpos de agua, lo que representa un riesgo para especies nativas.
Consumo de flora y cambios en la vegetación
Un hipopótamo puede consumir hasta 50 kilogramos de pasto al día. Su dieta incluye cerca de 200 especies de plantas. Entre ellas hay al menos tres endémicas.
Aunque no existe precisión sobre su patrón alimenticio en Colombia, el forrajeo intensivo afecta la vegetación nativa. Esto incide en los servicios ecosistémicos.
Además, el hipopótamo puede portar enfermedades como tuberculosis, paratuberculosis y brucelosis. Estas se transmiten a humanos, animales domésticos y fauna silvestre. La contaminación de fuentes de agua facilita su propagación.
Alteraciones físicas del entorno
El tamaño del hipopótamo provoca cambios en el entorno. Puede medir hasta tres metros y pesar cerca de 3,2 toneladas. Su desplazamiento entre agua y tierra modifica las riberas.
Se registran aperturas de nuevos canales y cambios en la dinámica hidrológica. También se identifican compactación del suelo, pérdida de cobertura vegetal y erosión.
Las deposiciones en el agua aportan grandes cantidades de materia orgánica. Este proceso deteriora la calidad del recurso hídrico. Además, contribuye a la eutrofización y altera la productividad de los ecosistemas.
Impacto en comunidades locales
La presencia del hipopótamo genera conflictos sociales. Las comunidades reportan destrucción de cultivos y consumo de recursos destinados al ganado.
También se documenta aislamiento de poblaciones. La especie limita el acceso a territorios y fuentes de agua. Se registran daños a infraestructura y afectaciones en la pesca.
Los eventos de amenaza o ataque inciden en la seguridad de las personas. Estas condiciones elevan la vulnerabilidad ambiental, social y económica en las zonas afectadas.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
