
Restos del Faro de Alejandría emergieron frente a la costa de Egipto tras una expedición arqueológica internacional. Los fragmentos corresponden a la estructura que figuró entre las siete maravillas del mundo antiguo. El hallazgo aporta información clave sobre una de las obras más emblemáticas de la antigüedad.
Durante siglos, la localización del faro representó una obsesión para la arqueología. Investigadores siguieron relatos históricos y leyendas egipcias para entender su construcción, su ubicación exacta y su desaparición en el mar Mediterráneo. En una reciente exploración submarina, especialistas recuperaron piezas que coinciden con la estructura original.
El Faro de Alejandría alcanzó cerca de 100 metros de altura. Se levantó en el siglo III a. C. con la función de guiar a las embarcaciones que ingresaban al puerto egipcio. La edificación resultó esencial para el comercio marítimo y simbolizó el poder de la dinastía ptolemaica.
Con el paso de los siglos, varios terremotos dañaron la construcción hasta provocar su destrucción total. El aumento del nivel del mar cubrió parte de sus restos. Otros bloques se reutilizaron para levantar la ciudadela de Qaitbay. El faro permaneció desaparecido durante unos 1.600 años.
En junio de 2025, una expedición internacional rescató 22 fragmentos del monumento. Las piezas yacían en los límites de la antigua isla del Faro. Los bloques pertenecieron a distintas secciones de la edificación original.
El trabajo se desarrolló bajo el proyecto PHAROS. La iniciativa reúne al Centre National de la Recherche Scientifique de Francia, al Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y a la Fundación Dassault Systèmes. Arqueólogos e historiadores participaron en las inmersiones para retirar los restos.
¿Qué representa este hallazgo para la historia occidental?
En la actualidad, los especialistas trasladaron bloques de piedra de entre 70 y 80 toneladas a centros de análisis. El objetivo consiste en estudiar los materiales y los métodos de construcción. Tras 30 años de investigaciones en la zona, el proyecto busca una reconstrucción precisa del faro.
Este descubrimiento posee un alto valor para las comunidades mediterráneas. El análisis permite reconstruir parte del pasado común de la región. El faro combinó estilos arquitectónicos greco-egipcios y refleja avances técnicos de gran complejidad.
Los fragmentos brindan información directa sobre la ingeniería ptolemaica. Los especialistas esperan obtener datos técnicos inéditos que expliquen cómo se levantó una de las estructuras más influyentes de la antigüedad.
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