
Arqueólogos en Italia descubrieron tres esqueletos de unos 1.800 años con pequeños clavos de hierro sobre el pecho. El hallazgo ocurrió durante excavaciones en la Via Ostiense, una antigua carretera romana al oeste de la ciudad.
El descubrimiento surgió en trabajos preventivos impulsados por el Ministerio de Cultura italiano. La intervención buscaba habilitar un proyecto de residencia estudiantil. En el proceso, el equipo localizó una necrópolis que no había sido explorada.
Los restos humanos se encontraban en buen estado de conservación. Cada uno presentaba clavos colocados sobre el tórax. Según la responsable del proyecto, Diletta Menghinello, este tipo de práctica se documentó en el período romano y en etapas posteriores.
La particularidad del hallazgo radica en la posible función de los objetos. Los investigadores plantearon que los clavos formaban parte de un ritual funerario. La intención habría sido inmovilizar al difunto para evitar su retorno al mundo de los vivos.
Otra hipótesis apunta a un uso protector. Los clavos pudieron actuar como elemento apotropaico. En ese caso, funcionaban como amuletos para resguardar al muerto ante peligros en la vida después de la muerte o para evitar la profanación de la tumba.
La zona de Ostiense ya había sido excavada en 1919. En ese momento se identificó su carácter funerario. Sin embargo, las nuevas intervenciones permitieron observar cambios en las costumbres a lo largo del tiempo conforme creció la necrópolis romana.
Las tumbas aparecieron de forma casi accidental. El equipo detectó a un metro de profundidad un conjunto de cinco edificaciones funerarias de época imperial. Un sexto edificio, dispuesto de forma perpendicular, sugiere una organización alrededor de un patio interno.
Las excavaciones se mantienen en fase preliminar. Menghinello indicó que en las cámaras visibles ya se identificó un elaborado sistema decorativo. La especialista considera posible el hallazgo de nuevos artefactos históricos en etapas posteriores.
El jefe del Departamento para la Protección de los Bienes Culturales, Luigi La Rocca, señaló que este tipo de investigaciones preventivas permiten ampliar el conocimiento histórico y arqueológico de las zonas intervenidas.
Aunque se confirmó que la necrópolis se ubicaba cerca de la vía romana, sus límites exactos aún no están definidos. Los estudios indican que los entierros corresponden a distintos periodos, entre el siglo 2 a. C. y el siglo 4 d. C.
En etapas posteriores, el sitio albergó una necrópolis más modesta. Las nuevas evidencias aportan datos relevantes para comprender aspectos antropológicos y culturales de Ostiense a lo largo de los siglos.
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