
Un esqueleto femenino enterrado con objetos asociados a hombres sorprendió a un grupo de investigadores en Hungría. El hallazgo sugiere que algunas comunidades del Neolítico europeo mostraron cierta flexibilidad en los roles de género hace cerca de 7.000 años.
El descubrimiento surgió tras excavaciones en dos cementerios antiguos del este de Hungría, utilizados entre 5.300 y 4.650 a. C. Los restos pertenecen a poblaciones del Neolítico europeo y aportan pistas sobre la organización social de esas comunidades.
El estudio apareció el 16 de febrero en la revista científica American Journal of Biological Anthropology. Los investigadores analizaron 125 esqueletos y compararon sus posiciones de entierro, el desgaste de los huesos y los objetos funerarios asociados.
Patrones funerarios diferenciados
Los científicos detectaron patrones claros en los entierros según el sexo biológico. Muchas mujeres se enterraron recostadas sobre el lado izquierdo. En varios casos aparecieron acompañadas por cinturones elaborados con cuentas de concha.
Los hombres presentaron un patrón distinto. La mayoría se enterró sobre el lado derecho. Sus tumbas incluyeron herramientas de piedra pulida, vinculadas a actividades físicas intensas.
El análisis de los huesos también mostró diferencias. Varios esqueletos masculinos presentaron signos de uso excesivo del brazo derecho. Los investigadores asociaron este desgaste con movimientos repetitivos de lanzamiento.
Un caso que rompió el patrón
Entre todos los restos estudiados, un entierro llamó especialmente la atención. Los arqueólogos identificaron a una mujer de edad avanzada que fue sepultada con herramientas de piedra pulida, objetos normalmente vinculados a los hombres.
Los huesos de sus rodillas mostraron desgaste por actividades realizadas de rodillas. Ese patrón coincidió con el observado en varios esqueletos masculinos del mismo sitio.
Este fue el único esqueleto femenino con ese tipo de artefactos funerarios en el conjunto analizado.
Posible flexibilidad en los roles sociales
Además del caso de esta mujer, el equipo detectó varias excepciones en las posiciones de entierro. En total, dos esqueletos masculinos y cinco femeninos aparecieron en posiciones que no correspondían al patrón típico de su sexo.
Los autores del estudio indicaron que el número de individuos es limitado. También señalaron que interpretar marcas de actividad en los huesos requiere cautela.
Aun así, los resultados permiten ampliar la comprensión sobre la organización social en comunidades prehistóricas. El análisis sugiere que existieron patrones asociados al sexo biológico, pero también cierta flexibilidad en la expresión de los roles de género dentro de esas sociedades.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
