
Un ciudadano de República Checa encontró en su propio patio un objeto arqueológico de gran valor histórico. El hallazgo corresponde a un molde de punta de lanza de la Edad del Bronce, elaborado con roca volcánica. El artefacto apareció incrustado en la estructura de la fundación de un antiguo granero.
El descubrimiento lo realizó J. Tomanec de forma accidental. El objeto se desprendió de la base del edificio mientras él revisaba la estructura. El caso se documentó en un estudio científico publicado en 2025 en la revista Archeologické Rozhledy. La investigación también se divulgó el miércoles 11.
A simple vista, el artefacto parece una piedra rectangular común. Sin embargo, los investigadores indicaron que se trata de un objeto excepcional. El arqueólogo Milan Salaš, uno de los autores del estudio, explicó que el objeto corresponde al molde de fundición para puntas de lanza de bronce mejor conservado y más completo hallado en Europa Central.
El análisis del artefacto reveló información relevante sobre su origen. Según los especialistas, la forma de la lanza y el material utilizado indican que el molde llegó desde el norte de Hungría hasta el sur de Moravia, región situada en República Checa.
El molde mide casi 23 centímetros de largo y pesa más de un kilogramo. Los investigadores determinaron que corresponde a una mitad del molde original. Ambas piezas permanecieron unidas mediante un hilo de cobre.
La pieza se fechó alrededor de 1.350 a. C., en la fase final de la Edad del Bronce. El diseño coincide con artefactos vinculados a la cultura de los Campos de Urnas, una civilización de Europa Central.
Esa cultura es conocida por sus extensos cementerios de urnas funerarias. Sus habitantes cremaban a los muertos y colocaban las cenizas dentro de urnas enterradas en campos. Los investigadores indicaron que herramientas como este molde facilitaron la fabricación de armas, lo que influyó en conflictos y en el comercio de la región de la cuenca de los Cárpatos.
El estudio también evidenció el uso intensivo del objeto. Los especialistas indicaron que el molde permitió producir numerosas puntas de lanza en serie. El desgaste visible en la pieza sugiere que el artefacto se utilizó de forma frecuente.
Un hallazgo antiguo estudiado años después
Aunque el estudio científico se publicó en 2025, el descubrimiento ocurrió en 2007. Tras encontrar el objeto, Tomanec decidió donarlo al Museo de Moravia, institución donde trabaja el investigador Milan Salaš.
Los especialistas analizaron la pieza con tomografía y con una técnica de difracción de rayos X. Los resultados confirmaron que el material es tufo riolítico, una roca volcánica presente en las montañas Bükk, en Hungría.
Los arqueólogos indicaron que este tipo de molde suele aparecer en asentamientos militares antiguos o en tumbas como ofrendas funerarias. Sin embargo, el origen exacto de este ejemplar aún genera incertidumbre.
Uno de los autores del estudio, Antonín Přichystal, señaló que el proceso científico puede tardar años. El investigador destacó que, en ocasiones, transcurre mucho tiempo entre el descubrimiento de un objeto arqueológico único y su evaluación en una revista especializada.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
