
La búsqueda de compuestos orgánicos en Marte dio un paso clave con un experimento que logró liberar y detectar moléculas ocultas en rocas formadas hace unos 3.500 millones de años. El hallazgo amplía el inventario de sustancias orgánicas conocidas en el planeta y aporta información sobre cómo estas se conservaron durante miles de millones de años.
El estudio, publicado en la revista Nature Communications y liderado por científicos de la NASA y otras instituciones, analizó muestras del cráter Gale obtenidas por el rover Curiosity. En particular, se enfocó en rocas ricas en arcilla del área Glen Torridon, un entorno que en el pasado estuvo influenciado por agua.
Los investigadores detectaron más de 20 moléculas orgánicas distintas. Entre ellas se encuentran compuestos como benceno, tolueno, naftaleno y benzotiofeno, además de otras moléculas con estructuras aromáticas simples y complejas. Estas sustancias forman parte de un conjunto diverso que incluye compuestos con uno o dos anillos de carbono.
Para obtener estos resultados, el equipo utilizó un experimento químico dentro del instrumento SAM (Sample Analysis at Mars). Este procedimiento empleó una sustancia llamada hidróxido de tetrametilamonio, que permitió descomponer el material de las rocas y liberar fragmentos orgánicos. Luego, estos fragmentos fueron analizados mediante técnicas que identifican gases y separan moléculas según su composición.
El proceso combinó calentamiento a altas temperaturas —hasta 550 °C— con reacciones químicas que transformaron compuestos complejos en moléculas más pequeñas y detectables. De esta forma, los científicos lograron acceder tanto a materia orgánica libre como a aquella atrapada dentro de estructuras más grandes o adherida a minerales.
El hallazgo confirma que Marte tuvo condiciones químicas adecuadas para albergar vida en el pasado. Además, los resultados muestran que estas moléculas lograron preservarse en el subsuelo marciano a pesar de la exposición prolongada a radiación y a procesos geológicos. Las rocas analizadas han pasado por cambios durante miles de millones de años, pero aun así conservaron restos orgánicos en su interior.
El estudio también describe que las arcillas presentes en estas formaciones podrían haber favorecido esa conservación. Estos minerales tienen la capacidad de atrapar y proteger compuestos orgánicos, lo que coincide con observaciones previas en la misma región del planeta.
Además de las moléculas confirmadas, los investigadores registraron decenas de señales químicas adicionales que podrían corresponder a otros compuestos, aunque no fue posible identificarlos con certeza. Esto sugiere que la diversidad de materia orgánica en Marte podría ser mayor de lo que se ha podido confirmar hasta ahora.
El trabajo forma parte de una serie de experimentos diseñados para entender el origen de estas moléculas, que pueden provenir tanto de procesos internos del planeta como de fuentes externas, como meteoritos o polvo interplanetario.
El estudio también señala limitaciones relacionadas con el propio diseño experimental. Algunos compuestos de control no pudieron detectarse debido a condiciones del instrumento, lo que afectó la recuperación de ciertos datos.
