
Guardar alimentos calientes en recipientes de plástico no hace que se descompongan más rápido. La ingeniera en alimentos Mariana Zapién explicó que el riesgo no está en el vapor ni en la condensación, sino en el tiempo que la comida permanece fuera del refrigerador.
La especialista, conocida en redes sociales como @ingdetusalimentos, señaló que existe la creencia de que tapar un alimento caliente favorece la aparición de bacterias. Sin embargo, indicó que esa idea no corresponde a lo que ocurre durante el proceso de conservación.
Según explicó, el vapor que desprenden los alimentos calientes se enfría al entrar en contacto con la tapa del recipiente y vuelve a convertirse en agua. Esa humedad ya formaba parte del alimento y no genera bacterias ni acelera su descomposición.
La ingeniera indicó que la mayoría de los microorganismos presentes en los alimentos desaparecen durante la cocción por efecto de las altas temperaturas. Aun así, algunas bacterias pueden sobrevivir en forma de esporas resistentes al calor.
Entre esos microorganismos mencionó a Bacillus cereus y Clostridium. Estas bacterias pueden activarse cuando encuentran condiciones favorables para multiplicarse. Por esa razón, el factor determinante es el tiempo que los alimentos permanecen a temperaturas inadecuadas.
La zona de peligro para los alimentos
Zapién explicó que, si un alimento permanece durante un periodo prolongado entre 5 °C y 60 °C, las esporas pueden desarrollarse y, en algunos casos, producir toxinas que representan un riesgo para la salud.
Ese rango de temperatura se conoce en microbiología alimentaria como la zona de peligro, ya que favorece un crecimiento acelerado de bacterias cuando no se aplican medidas adecuadas de conservación.
La especialista citó una investigación que analizó más de 220 procesos reales de enfriamiento para determinar cuáles factores influyen en la conservación segura de los alimentos.
De acuerdo con ese análisis, el aspecto más importante no fue colocar o no la tapa del recipiente. El elemento con mayor impacto fue la profundidad del alimento dentro del envase.
El estudio determinó que los alimentos almacenados en recipientes con una profundidad cercana a cinco centímetros o menos presentaban un riesgo mucho menor de crecimiento bacteriano, incluso cuando permanecían tapados.
Esto ocurre porque las porciones pequeñas permiten que el calor se disipe con mayor rapidez y que el alimento alcance antes una temperatura segura para su refrigeración.
Recomendaciones para refrigerar los alimentos
La ingeniera recomendó no esperar largos periodos antes de refrigerar la comida. En su lugar, aconsejó dividir las preparaciones en recipientes pequeños y poco profundos para acelerar el enfriamiento y colocarlas en el refrigerador lo antes posible.
Cuando el alimento todavía hierve y libera una gran cantidad de vapor, indicó que se puede dejar la tapa ligeramente entreabierta durante unos minutos. Después de ese tiempo, recomendó cerrarla por completo.
La especialista reiteró que el recipiente o la condensación no determinan la conservación de los alimentos. El factor que realmente influye es reducir el tiempo que permanecen dentro de la zona de peligro para evitar la proliferación de microorganismos.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
