
El descenso de las temperaturas se vinculó con un aumento significativo en las muertes por enfermedades cardiovasculares en Estados Unidos. Un estudio reciente advirtió que el impacto del frío en la salud del corazón se subestima frente al calor extremo.
La investigación se presentó en la Sesión Científica Anual del Colegio Americano de Cardiología y se publicó en la revista American Journal of Preventive Cardiology. Los datos indicaron que los meses más fríos registraron tasas de mortalidad cardiovascular más altas que los meses con temperaturas moderadas.
El análisis también señaló que el calor incrementó el riesgo. Sin embargo, su impacto resultó menor en comparación con el frío.
El estudio abarcó 819 localidades en Estados Unidos. Esto representó cerca del 80% de la población mayor de 25 años. Los investigadores evaluaron datos entre 2000 y 2020.
Los resultados mostraron que la temperatura más favorable para la salud del corazón se ubicó cerca de 23 °C. Cuando las temperaturas se alejaron de ese nivel, la mortalidad aumentó.
El frío extremo se asoció con cerca de 40.000 muertes cardiovasculares adicionales por año. En dos décadas, la cifra alcanzó unas 800.000 muertes.
En contraste, el calor se relacionó con unas 2.000 muertes adicionales anuales. En el mismo periodo, sumó alrededor de 40.000 fallecimientos.
El autor del estudio, Pedro Rafael Vieira De Oliveira Salerno, médico residente en Nueva York, explicó que esta investigación aportó cifras concretas a nivel nacional. Señaló que el impacto del frío resultó considerable en la mortalidad.
El estudio también detalló las reacciones del organismo al frío. La exposición a bajas temperaturas generó inflamación. También provocó vasoconstricción. El cuerpo aumentó su esfuerzo para mantener la temperatura interna.
Estas respuestas pueden elevar el riesgo de infartos y derrames, en especial en personas adultas mayores o con enfermedades crónicas.
El investigador advirtió que el aumento de enfermedades crónicas podría incrementar la cantidad de personas vulnerables a temperaturas extremas.
Además, indicó que el frío debe considerarse dentro del debate sobre cambio climático. Señaló que no solo el calor representa un riesgo. También las bajas temperaturas requieren medidas de mitigación.
El estudio presentó limitaciones. Se basó en datos mensuales de temperatura, lo que pudo suavizar variaciones extremas. También analizó información a nivel poblacional y no individual.
Los autores plantearon continuar con la investigación. Buscarán evaluar la relación entre temperatura y activaciones de servicios de emergencia por eventos cardiovasculares.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
