Hace 60 millones de años existió una serpiente enorme en las húmedas selvas de lo que hoy es Suramérica.
El animal es la culebra más grande que se conoce hasta hoy. Medía unos 13 metros de largo, un metro de ancho y pesaba cerca de 1,5 toneladas. Aunque no era venenosa, sí era letal pues podía abrir sus mandíbulas para tragarse de un solo bocado a un toro con todo y sus cuernos.
Sus restos, hallados en la selva de Colombia podrían darnos nuevas pistas de cómo fueron el planeta, el clima y la vida allí en el pasado lejano.
Así lo revela hoy un estudio paleontológico en la revista Nature .
Este descubrimiento se hizo a partir del hallazgo, en el 2007, de 180 huesos o fósiles provenientes de dos docenas de serpientes en una mina de carbón a cielo abierto ubicada en la comunidad de Cerrejón, en el norte de Colombia.
Según los científicos, esta especie de serpiente, bautizada como Titanoboa cerrejonensis, se alimentaba de peces grandes, tortugas marinas y cocodrilos. Era sobre todo de ambiente marino –como las anacondas–, pero podía deslizarse sobre la tierra. Mataba a sus presas por constricción, es decir, asfixia al atraparlas.
Como un tiranosaurio Rex. El paleontólogo Jonathan Bloch, del Museo de Historia Natural de la Universidad de Florida, explicó que para entender el enorme tamaño de esta serpiente las personas pueden pensar en un el temido tiranosaurio Rex.
“En términos de longitud y en términos de calibre gigantesco, la serpiente Titanoboa cerrejonensis tuvo la magnitud del tiranosaurio Rex y fue muy similar, en cuanto a lo peligrosa”, explicó el especialista Bloch.
¿Termómetros del clima? Los herpetólogos –expertos en culebras– explican que el tamaño de animales de sangre fría –como las serpientes– es proporcional a la temperatura del ambiente donde estos viven. Es decir, entre más frío es el ambiente, los animales de sangre fría son más pequeños y, viceversa.
Por eso, los investigadores estiman que una serpiente como la Titanoboa requirió una temperatura de entre 30 y 34 grados Celsius para sobrevivir. Esto es cinco grados Celsius más caliente que la temperatura actual en el mismo sitio.
Estos fósiles de las serpientes nos sugieren que las temperaturas ecuatoriales en esa época eran significativamente más elevadas que las actuales, lo que descalifica la hipótesis de que las temperaturas ecuatoriales no subieron junto con los niveles globales de esa época.
Carlos Jaramillo, del Instituto Smithsonian de Investigación Tropical en Panamá, que participó en la investigación, señaló que este descubrimiento da una visión única del pasado, del clima y de las formas de vida.
Por ejemplo, considerando que en la época hubo también un bosque tropical allí, algunos expertos aseguran que estos ecosistemas tropicales sí son capaces de resistir el alza en las temperaturas y que podrían hacerlo de nuevo ante un eventual cambio climático.
Queda aún por investigar cuándo y por qué se extinguió la serpiente Titanoboa, dijo Jack Conrad, del Museo de Historia Natural de EE. UU.