
Un estudio realizado en Estados Unidos concluyó que los monos macacos poseen una capacidad para establecer relaciones geométricas similar a la de los seres humanos. La investigación apareció este lunes 20 en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences.
El trabajo se desarrolló en el Zoológico de Seneca Park, en Nueva York, como parte del proyecto colaborativo Portal de los Primates. Investigadores de la Universidad Carnegie Mellon y del Instituto Tecnológico de Rochester observaron el comportamiento de los animales mediante una pantalla táctil instalada dentro de su recinto.
Para incentivar la participación, el equipo entregó bocadillos nutritivos elaborados con frutas a babuinos oliva (Papio anubis) y macacos rhesus (Macaca mulatta). Los animales participaron en un juego que consistía en asociar figuras geométricas bidimensionales.
La neurocientífica cognitiva Jessica Cantlon, del Departamento de Psicología y del Instituto de Neurociencia de la Universidad Carnegie Mellon, indicó que el hallazgo más relevante no fue que los macacos resolvieran la prueba. Explicó que los resultados mostraron que los primates, niños y adultos procesaban las relaciones geométricas de una forma fundamentalmente similar. Según la investigadora, esa evidencia sugiere que estas intuiciones forman parte de la arquitectura básica de la mente de los primates.
Cantlon explicó que la tarea era más compleja de lo que aparentaba. Señaló que los objetos no presentaban diferencias relevantes en color, tamaño o forma. Por esa razón, los participantes solo podían identificar la respuesta correcta mediante la semejanza geométrica.
El autor principal del estudio, Jialin Li, estudiante de doctorado del Dietrich College de la Universidad Carnegie Mellon, destacó el desempeño de un babuino llamado Kalamata. El investigador relató que el animal esperaba el inicio de las pruebas frente a la pantalla y permanecía entre dos y tres horas resolviendo diferentes ejercicios relacionados con las tareas matemáticas propuestas.
Comparación entre macacos y humanos
Después de evaluar a los macacos, los científicos repitieron el experimento con 79 adultos indígenas del pueblo tsimane’ de Bolivia, decenas de niños de entre 3 y 6 años de la Escuela Infantil de la Universidad Carnegie Mellon y 21 adultos estadounidenses.
Cantlon explicó que esa comparación permitió diferenciar el efecto de la edad del impacto de la experiencia cultural. Añadió que, al estudiar únicamente a niños, resulta difícil determinar si una habilidad responde al desarrollo natural o al aprendizaje adquirido mediante la educación y la experiencia.
Los investigadores identificaron una continuidad en la forma en que primates y seres humanos comprenden la geometría básica. Según Cantlon, ese conocimiento puede contribuir al diseño de estrategias para la enseñanza de la geometría en edad escolar.
La investigadora afirmó que comprender cómo aprenden los niños exige conocer las capacidades que ya poseen antes de iniciar la educación formal. También señaló que el estudio respalda la idea de que los niños parten de intuiciones profundas sobre la forma y el espacio que tienen un origen evolutivo ancestral. En consecuencia, la enseñanza puede apoyarse en esas capacidades en lugar de asumir que la geometría debe aprenderse desde cero.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
