
Acariciar a un perro no siempre genera la misma respuesta. Desviar la mirada, girar la cabeza, quedarse inmóvil o intentar apartarse son algunas señales que pueden indicar que el animal no se siente cómodo con el contacto físico, según explicó el educador canino Juan Liquindoli.
Liquindoli, magíster en Etología Clínica y creador del portal Filosofía Animal, abordó el tema. Según explicó, observar el comportamiento del perro permite reconocer cuándo está relajado y cuándo empieza a mostrar incomodidad.
“¿Cómo saber si un perro realmente está disfrutando de las caricias? La evidencia científica muestra que la conducta tiene un correlato fisiológico. El cuerpo de un perro habla”, afirmó.
El especialista señaló que los cambios en el sistema nervioso también se reflejan en el comportamiento del animal. “Sabemos que la mayoría de los perros disfrutan del contacto físico, pero no hay dos perros iguales y es importante reconocer cuándo están a gusto con este contacto”, agregó.
Entre las señales de incomodidad mencionó desviar la mirada, girar la cabeza, permanecer inmóvil, levantar una pata, lamerse el hocico o tratar de apartarse. Estas respuestas son conocidas como señales de apaciguamiento.
El bostezo, el jadeo, el rascado y las sacudidas fuera de contexto también pueden aparecer cuando el perro experimenta malestar. Además, el animal puede mostrar conductas redirigidas, como olfatear el piso, lamer objetos o concentrarse de forma repentina en otra actividad.
Según Liquindoli, si estas señales se ignoran de manera reiterada, el perro puede alejarse, gruñir o, en algunos casos, morder.
“El contacto físico también es comunicación. Aprender a escuchar lo que cada perro expresa con su cuerpo puede ayudarnos a construir un vínculo basado en la confianza”, explicó.
¿En qué zonas prefieren los perros recibir caricias?
Liquindoli también citó un estudio de la Universidad Justus-Liebig de Giessen, en Alemania, publicado en setiembre del 2014. La investigación analizó las emociones de los perros cuando eran acariciados por una persona conocida o desconocida.
Según los resultados citados por el especialista, los hombros y el pecho estaban entre las zonas más aceptadas por los animales para recibir caricias.
En contraste, tocar las patas, la base de la cola o el cuello generaba más señales de incomodidad.
Las interacciones menos toleradas eran aquellas que limitaban la capacidad de movimiento del perro, como sujetarle el hocico o inmovilizarlo. Según la información citada, estas prácticas pueden generar estrés aunque la persona no tenga intención de lastimar al animal.
Para acariciar a un perro desconocido, una recomendación es permitir que el animal se acerque por iniciativa propia. También se puede interrumpir el contacto después de unos segundos para observar su reacción.
Si el perro busca nuevamente la mano o permanece cerca con una postura relajada, esto puede indicar que quiere continuar con el contacto.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
