
Científicos del Hospital Universitario de Erlangen, en Alemania, lograron un avance médico. Ellos aplicaron la terapia celular CAR-T para tratar a una mujer que padecía tres afecciones autoinmunes de forma simultánea. La paciente enfrentó años de procedimientos fallidos antes de esta intervención.
La afectada recibía transfusiones de sangre diarias debido a la gravedad de su estado. Tras recibir la nueva terapia, la mujer cumplió un año en remisión total sin necesidad de fármacos adicionales. El informe de este caso clínico aparece en la revista científica Med, de Cell Press.
Fabian Müller, autor principal del estudio, explicó que el tratamiento resultó sumamente eficaz. Según el experto, la terapia eliminó la actividad de las tres enfermedades a la vez y permitió a la paciente retomar una vida normal después de más de una década de complicaciones.
En el 2025, los médicos conocieron a esta paciente de 47 años. Ella sufría de anemia hemolítica autoinmune grave. En esta condición, el sistema inmunitario destruye los glóbulos rojos por error.
La mujer también tenía trombocitopenia inmune y síndrome de anticuerpos antifosfolípidos. Estas dolencias provocaban que su cuerpo destruyera las plaquetas y aumentara el riesgo de sufrir coágulos peligrosos en sus vasos sanguíneos.
La paciente probó nueve métodos diferentes durante más de diez años. Ella utilizó esteroides, anticuerpos y medicamentos inmunosupresores sin obtener resultados duraderos. Su vida dependía de transfusiones constantes y fármacos anticoagulantes permanentes.
Ante el fracaso de los anteriores tratamientos, el equipo médico suministró las células CAR-T. Este método funciona como un fármaco vivo. Los científicos extrajeron glóbulos blancos de la paciente para aislar sus linfocitos T.
Los investigadores modificaron genéticamente estas células en el laboratorio. El objetivo fue que los linfocitos reconocieran la proteína CD19. Luego, reintrodujeron las células modificadas para que eliminaran los linfocitos B desregulados de la mujer.
La paciente requirió su última transfusión solo una semana después del proceso. A las tres semanas, sus niveles de hemoglobina volvieron a la normalidad de forma definitiva.
Müller detalló que la respuesta del organismo fue extraordinaria por su rapidez. Él considera que el tratamiento reinició el sistema inmunitario de la paciente. Al reaparecer los linfocitos B meses después, estos eran células jóvenes y sanas.
El equipo médico cree que el uso temprano de esta tecnología evitaría daños orgánicos graves. Müller indicó que la intervención temprana con CAR-T previene las complicaciones de los tratamientos ineficaces aplicados durante años.
