
La aparición de emisiones de vapor, agua caliente y lodo en la comunidad de El Salitre, en el municipio de Ixtlán, Michoacán de México, generó inquietud entre los vecinos y despertó especulaciones sobre el posible surgimiento de un volcán.
Sin embargo, un grupo de especialistas concluyó que se trata de un fenómeno hidrotermal asociado con la circulación de fluidos calientes en el subsuelo.
Las conclusiones surgieron tras una inspección realizada por investigadoras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, personal del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y autoridades de Protección Civil de México. El equipo visitó la zona pocos días después del evento reportado el 25 de mayo.

Durante la evaluación, las especialistas identificaron 11 pozas de lodo, tres dentro de la propiedad donde se detectó inicialmente el fenómeno y ocho más en terrenos cercanos. Además, registraron temperaturas de hasta 86 °C y bajas concentraciones de gases como dióxido de carbono, amoniaco y sulfuro de hidrógeno.
Las investigadoras explicaron que las emisiones observadas ascienden a través de fracturas del subsuelo. Según el análisis, las características encontradas no corresponden a un géiser, ya que estos expulsan agua y vapor de forma intermitente debido a la acumulación de presión subterránea. Tampoco hallaron evidencia de ascenso de magma, condición necesaria para considerar el nacimiento de un volcán.
Un elemento clave para comprender el fenómeno es la ubicación de la comunidad sobre la falla de Ixtlán, una estructura geológica que facilita el movimiento de fluidos calientes desde zonas profundas hasta la superficie. Las especialistas señalaron que eventos similares ocurrieron en 2017, cuando también aparecieron pozas alineadas con este sistema de fallas.
La región forma parte de la Faja Volcánica Transmexicana, una de las zonas geológicamente más activas de México. Existen registros científicos desde 1906 que documentan manifestaciones hidrotermales entre Ixtlán y El Salitre. Durante la década de 1950, incluso se perforaron pozos exploratorios que dieron origen al conocido Géiser de Ixtlán, un atractivo turístico de la zona.
Los estudios realizados durante décadas identificaron temperaturas profundas de entre 125 °C y 225 °C, además de condiciones geológicas favorables para el ascenso de fluidos calientes. Estos antecedentes respaldan la interpretación de que el fenómeno reciente forma parte de la dinámica natural del sistema hidrotermal local.
Las autoridades recomendaron mantener la vigilancia preventiva en el área. Entre las medidas sugeridas están evitar acercarse a los orificios con vapor, no caminar sobre terrenos agrietados o calientes, mantener alejados a niños y mascotas, y reportar cualquier cambio a Protección Civil. También pidieron atender únicamente la información emitida por fuentes oficiales.
