
Un paracaídas de 35 metros de diámetro y 74 kilos (kg) enfrenta un proceso inusual antes de viajar a Marte. La pieza forma parte de la misión ExoMars Rosalind Franklin, cuyo lanzamiento está previsto para el 2028. Su objetivo es garantizar un aterrizaje seguro y evitar cualquier contaminación del planeta rojo.
El dispositivo, fabricado con nylon y una fibra sintética llamada Kevlar, debe soportar una caída de seis minutos en la atmósfera marciana. Este sistema reducirá la velocidad del rover hasta permitir su descenso controlado. Con estas dimensiones, será el paracaídas más grande en operar fuera de la Tierra.
Limpieza extrema para evitar errores
La misión busca rastros de vida bajo la superficie de Marte. Por esa razón, los científicos aplican estrictos protocolos de esterilización. La presencia de microbios terrestres podría alterar los resultados y generar falsos positivos en la investigación.
El proceso también responde a normas internacionales de protección planetaria. Estas reglas buscan evitar que la actividad humana afecte otros entornos del sistema solar.
Un ‘horno’ especializado y condiciones extremas
El paracaídas pasa por un tratamiento térmico en un laboratorio de la Agencia Espacial Europea en Países Bajos. El equipo utiliza un horno de esterilización por calor seco para eliminar cualquier rastro biológico.
Las pruebas determinaron parámetros precisos. El material se expone a 125 °C durante 36 horas. Antes de ese paso, enfrenta un precalentamiento de 50 horas para asegurar que toda la estructura alcance la temperatura requerida.
El nivel de limpieza exigido es extremo. El paracaídas debe ser al menos 10.000 veces más limpio que un teléfono inteligente.
El procedimiento se realiza en una sala ISO Clase 1, una de las más limpias de Europa. El aire pasa por filtros de dos etapas de forma continua. El personal debe usar trajes especiales y atravesar duchas de aire antes de ingresar.
Tras el calentamiento, el equipo deja enfriar el paracaídas durante varias horas. Luego lo empaqueta en condiciones controladas para enviarlo a Italia, donde se integra al resto de la nave.
La misión ExoMars tardará más de 25 meses en llegar a Marte. Una vez en destino, el rover explorará el subsuelo en busca de señales de vida pasada o presente.
Pruebas previas ya validaron el sistema. Una copia del paracaídas logró frenar con éxito una plataforma durante un ensayo con globo a gran altitud en la Tierra.