
Las misiones espaciales de larga duración obligan a los astronautas a seguir estrictos programas de entrenamiento para reducir los efectos de la microgravedad sobre el organismo. Entre los problemas que más preocupan figura la degradación del cartílago de las rodillas y las caderas, un tejido que tiene una capacidad muy limitada para regenerarse.
Con ese desafío como punto de partida, investigadores de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, analizaron si una rutina de saltos cortos y rápidos, realizada durante apenas un minuto y tres veces por semana, podría estimular el cartílago y el hueso. Los resultados, publicados en la revista científica npj Microgravity, mostraron efectos positivos en ratones, aunque el método todavía no se ha probado para tratar el desgaste articular en humanos.
La investigación cobra relevancia porque existen cada vez más evidencias de que los vuelos espaciales prolongados aceleran el deterioro del cartílago. Datos preliminares del experimento ESA-Cartilage indican que esa degradación puede comenzar entre los cuatro y seis meses de permanencia en la Estación Espacial Internacional. Los científicos advierten que esta situación podría convertirse en un problema importante para futuras misiones de larga duración, como un viaje a Marte.
Ratones mostraron mejoras en el cartílago
Durante el estudio, los ratones realizaron ejercicios de salto tres veces por semana. Los animales que completaron la rutina registraron un aumento del 26% en el grosor del cartílago de la rodilla. En contraste, los ejemplares con movilidad reducida presentaron una disminución del 14%.
Los investigadores también detectaron un incremento en la densidad ósea, un resultado que plantea la posibilidad de desarrollar programas específicos para proteger el sistema musculoesquelético durante los vuelos espaciales.
El reto de proteger las articulaciones en el espacio
Las agencias espaciales ya aplican programas de entrenamiento antes, durante y después de las misiones. Estas rutinas preparan el sistema musculoesquelético para afrontar la microgravedad y favorecen la recuperación tras el regreso a la Tierra.
Los ejercicios de fuerza y cardiovasculares ayudan a reducir el deterioro físico asociado con la falta de gravedad. Sin embargo, los investigadores señalan que todavía no existen estrategias específicas dirigidas a prevenir el desgaste del cartílago articular, por lo que consideran necesario desarrollar nuevos protocolos.
Los resultados aún requieren confirmación en humanos
El médico ortopedista y especialista en cirugía de rodilla Adriano Leonardi explicó que los resultados obtenidos en ratones deben interpretarse con cautela antes de trasladarlos a la práctica clínica.
En personas con lesiones de rodilla, los especialistas suelen recomendar evitar los saltos repetitivos porque aumentan la carga sobre articulaciones debilitadas. El escenario cambia en los astronautas, ya que la ausencia de gravedad reduce el estímulo mecánico que necesitan los huesos y el cartílago para mantenerse saludables.
El especialista indicó que todavía se desconoce cuál sería la intensidad, la frecuencia y la carga adecuadas para aplicar este tipo de entrenamiento en humanos. También señaló que no existe evidencia de que estos ejercicios permitan recuperar un cartílago con desgaste avanzado, como ocurre en la osteoartritis.
Implantes de colágeno buscan regenerar el tejido
Cuando el daño articular es mayor, los tratamientos habituales incluyen infiltraciones con ácido hialurónico o procedimientos de microfracturas. Estas técnicas alivian síntomas o favorecen la formación de tejido reparador, pero no restauran completamente el cartílago original.
Entre las alternativas más recientes figura CaReS-1S, un implante biológico elaborado con un hidrogel tridimensional de colágeno que incorpora condrocitos cultivados, las células encargadas de producir cartílago. Su objetivo es servir como soporte para guiar la regeneración del tejido.
Según Leonardi, esta tecnología de ingeniería tisular puede adaptarse tanto a lesiones pequeñas como extensas y requiere una sola aplicación para alcanzar resultados comparables con otros procedimientos más invasivos.
Por su parte, el cirujano especialista en medicina regenerativa Bernardo Paiva indicó que estudios clínicos con seguimiento de cinco años registraron una importante presencia de colágeno tipo II, componente principal del cartílago hialino, además de la ausencia de colágeno tipo I y de cicatrices visibles en la zona tratada.
La prevención sigue siendo la principal recomendación
Aunque las nuevas terapias ofrecen perspectivas para el tratamiento de lesiones articulares, los especialistas coinciden en que la prevención continúa siendo la herramienta más importante.
Mantener un peso adecuado, fortalecer la musculatura, practicar actividad física y proteger las articulaciones con hábitos saludables son medidas fundamentales para preservar el cartílago. En el caso del ejercicio inspirado en los astronautas, los médicos recomiendan no incorporarlo sin valoración profesional, ya que todavía faltan estudios que confirmen su seguridad y eficacia en personas.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
