
Los grupos grandes de monos capuchinos tienen ventaja para ocupar las mejores zonas del bosque y desplazar a grupos pequeños, pero esa superioridad cambia cuando llegan temporadas extremas de sequía o lluvia.
Esa es una de las conclusiones de un estudio publicado en la revista Nature Ecology & Evolution, basado en 33 años de observación de 12 grupos de monos capuchinos cariblancos (Cebus imitator) en el proyecto Lomas Barbudal, en Guanacaste, Costa Rica. La investigación combinó registros de comportamiento con datos satelitales y variables climáticas para entender cómo el ambiente modifica la competencia entre grupos sociales.
Los investigadores analizaron cómo influye el tamaño del grupo en aspectos como el acceso a frutas, el desplazamiento diario, el tamaño del territorio y la calidad de las áreas ocupadas.
El estudio encontró que los grupos grandes consumían menos fruta por individuo. Esa reducción ocurre porque más animales deben compartir los mismos recursos dentro del grupo. Sin embargo, los capuchinos grandes no compensaban ese costo caminando más cada día. En lugar de eso, expandían lentamente sus territorios hacia zonas menos utilizada, y dicha expansión afectaba sobre todo a grupos vecinos más pequeños.
Los datos también mostraron que durante la estación seca los recursos quedan concentrados cerca de los ríos. En ese periodo aumentaban los encuentros entre grupos y los grupos grandes ocupaban las zonas con vegetación de mayor calidad. Los investigadores utilizaron el índice NDVI, una medición satelital que calcula qué tan verde y densa es la vegetación, para estimar la calidad del hábitat.
El trabajo además examinó cómo fenómenos climáticos asociados con El Niño y La Niña modifican esas ventajas. Durante condiciones extremas, especialmente sequías intensas relacionadas con El Niño, los grupos grandes sufrían mayores costos para encontrar alimento dentro de su propio grupo. En cambio, en anomalías climáticas intermedias, las ventajas competitivas frente a otros grupos aumentaban.
Según los autores, esto muestra que el tamaño ideal de un grupo no es fijo, sino que depende del ambiente y de cómo cambia la distribución de los recursos.
Los capuchinos estudiados viven en grupos de entre cinco y 40 individuos y mantienen territorios que pueden superponerse durante años. Los enfrentamientos entre grupos son frecuentes y hostiles, con aproximadamente un encuentro por semana por grupo.
El bosque tropical seco donde viven también tiene cambios marcados entre estaciones. Durante la época seca, gran parte del bosque pierde hojas y el agua queda limitada a zonas ribereñas. Eso obliga a los grupos a competir en espacios más reducidos.
El estudio señala que las variaciones ambientales pueden alterar el equilibrio entre los costos y beneficios de vivir en grupos numerosos. Los autores concluyeron que comprender esos cambios es importante para entender cómo las especies sociales responden a transformaciones ecológicas y climáticas.
