
Un adolescente de 19 años acudió al dentista por una molestia persistente en una muela del juicio. Lo que parecía un problema dental terminó con un diagnóstico de leucemia mieloide aguda, una forma poco frecuente de cáncer de la sangre que requería atención urgente.
Ethan Harrison, vecino de South Wingfield, Inglaterra, sentía dolor en las muelas del juicio superior e inferior del lado derecho. Creía que se trataba de una infección dental y que incluso podía necesitar una extracción.
Sin embargo, durante la consulta, el dentista detectó un ganglio linfático inflamado y le recomendó acudir a su médico de familia para una evaluación más profunda.
Tras realizarse análisis de sangre, Ethan fue internado de emergencia en el Hospital Real de Chesterfield. Allí recibió el diagnóstico de leucemia mieloide aguda, una enfermedad que afecta la médula ósea y la sangre.
Los médicos indicaron que el tiempo era determinante. Según la información brindada a la familia, si el joven no hubiera llegado al hospital apenas cuatro días después de la cita odontológica, su expectativa de vida podía reducirse a pocas semanas.
Los síntomas que encendieron las alertas
Antes del diagnóstico, Ethan sufrió dolor dental durante aproximadamente un mes.
Además, presentó otros síntomas que llamaron la atención de los especialistas. Entre ellos figuraban falta de aire, fiebre y un ganglio inflamado en el lado izquierdo del cuello que alcanzó un tamaño similar al de una pelota de golf.
La inflamación apareció mientras el joven disfrutaba de unas vacaciones en Chipre durante la semana previa a la consulta médica.
De acuerdo con el relato de su madre, Roxy Bond, de 37 años, los profesionales de salud sospecharon desde un inicio que podía tratarse de leucemia y aceleraron el proceso de atención hospitalaria.
Ethan inició un proceso de quimioterapia la semana anterior al reporte de su caso.
El joven trabaja como operador de montacargas y deberá someterse a cuatro ciclos de tratamiento. El primero implica una hospitalización de un mes y la administración de dos medicamentos distintos dos veces al día.
Su madre explicó que la recuperación completa podría tardar cerca de un año, aunque el resultado dependerá de la respuesta de su organismo al tratamiento.
También señaló que la enfermedad presenta altas posibilidades de curación.
Un cambio radical para toda la familia
Antes de este episodio, Ethan nunca había estado hospitalizado.
Ahora enfrenta procedimientos como biopsias de médula ósea, colocación de catéteres PICC y constantes exámenes de sangre.
El diagnóstico también provocó cambios en la dinámica familiar. Ethan tuvo que apartarse temporalmente de su trabajo por incapacidad médica.
Mientras tanto, su madre pospuso el inicio de un nuevo empleo para permanecer junto a él durante la hospitalización.
Su esposo, Chris, de 52 años, asumió el cuidado de los hermanos menores de Ethan, William, de 18 años, y Gracie, de 12.
Según relató la familia, la noticia causó un fuerte impacto porque no existían antecedentes de cáncer entre sus familiares cercanos. No obstante, destacaron el apoyo recibido por parte de allegados durante este proceso.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
