
El telescopio espacial James Webb permitió observar la supernova más antigua jamás detectada, originada cuando el Universo tenía 730 millones de años. El evento se identificó tras una explosión de rayos gamma (GRB) detectada en marzo, y confirmó que el brillo provenía del colapso de una estrella masiva en una galaxia lejana.
El hallazgo se convirtió en un hito para la astronomía observacional, ya que ofreció una visión sin precedentes del comportamiento de estrellas en el Universo primitivo, cuando este tenía menos del 5% de su edad actual.
Confirmación desde el espacio profundo
La Agencia Espacial Europea (ESA) explicó que el descubrimiento ocurrió gracias a una campaña internacional iniciada el 14 de marzo de 2025, tras una alerta del telescopio SVOM, lanzado en 2024. En menos de dos horas, el Observatorio Neil Gehrels Swift localizó la fuente de rayos X.
Posteriormente, otros telescopios en el mundo captaron el resplandor infrarrojo de la explosión. El Very Large Telescope, en Chile, estimó su antigüedad: 730 millones de años después del Big Bang.
Tres meses y medio después del estallido, el Webb observó nuevamente la región. Confirmó que el brillo correspondía al colapso de una estrella, lo que permitió estudiar en detalle la galaxia anfitriona.
Análisis en profundidad
El descubrimiento fue descrito en dos artículos publicados en Astronomy and Astrophysics Letters. Uno se enfocó en la detección de la supernova. El otro abordó la caracterización del brillo residual y la medición de su desplazamiento al rojo, clave para determinar la edad cósmica del fenómeno.
Aunque las explosiones de rayos gamma suelen durar solo segundos, el resplandor de la supernova se prolongó durante meses. Este comportamiento se debió al estiramiento de la luz causado por la expansión del cosmos, que dilata el tiempo en eventos lejanos.
Los astrónomos explicaron que solo el James Webb permitió observar con claridad la luz de la supernova y distinguirla como tal. La observación también facilitó la primera imagen de la galaxia donde ocurrió la explosión, que aparece como una pequeña mancha rojiza en los registros.
Evento raro en el cosmos temprano
Eventos como este son extremadamente poco frecuentes. En más de 50 años, se han detectado solo unos pocos GRB durante el primer mil millones de años del Universo.
Los científicos destacaron que esta explosión fue inusualmente brillante y cercana en términos astronómicos, lo que permitió un análisis detallado.
Además, se observó que esta supernova se comportó de forma similar a las que ocurren en el Universo moderno, a pesar de las diferentes condiciones del entorno cósmico en sus primeros momentos.
Próximos pasos
La imagen capturada por el James Webb mostró que la galaxia anfitriona comparte características con otras de la misma época. La luz del objeto se concentró en apenas unos pocos píxeles.
La comunidad científica planea realizar más observaciones con el Webb para usar el brillo residual de futuras GRB como herramienta para obtener las “huellas digitales” de galaxias remotas.
Este enfoque podría revelar información clave sobre la formación de estrellas y la evolución temprana del cosmos.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
