
Alice Springs, en el centro geográfico de Australia, mostró un cambio inusual tras las lluvias intensas de febrero y marzo de 2026. Imágenes satelitales de la NASA evidenciaron que amplias zonas del llamado “Centro Rojo” dejaron atrás el tono árido y rojizo para dar paso a una cobertura vegetal más densa.
La transformación del paisaje quedó registrada por el instrumento MODIS del satélite Terra. Una imagen captada el 10 de marzo de 2026 mostró el sur del Territorio del Norte con extensas áreas verdes. Otra toma de enero, en la misma zona, reflejó el aspecto seco que dominaba antes del periodo lluvioso.

El color rojizo de esa región suele explicarse por la oxidación del hierro presente en rocas y suelos. Cuando se presentan lluvias abundantes, el agua vuelve a circular por cauces secos y activa vegetación que permanecía latente.
Según la Oficina de Meteorología de Australia, en febrero cayeron en promedio 239 milímetros en la zona. Ese dato ubicó al mes como el tercer febrero más lluvioso en el Territorio del Norte desde 1900, según la Oficina de Meteorología.

Las precipitaciones no solo modificaron la vista desde el espacio. También provocaron inundaciones repentinas en tierra. Medios locales reportaron crecidas rápidas del río Todd y de otros cauces cercanos. En Alice Springs, el agua arrancó árboles y dejó a varias personas aisladas en distintos puntos de la ciudad y sus alrededores.
Más adelante, otra baja tropical permaneció casi una semana sobre el centro de Australia y agravó el impacto hidrológico en cuencas ya saturadas. Esa situación llevó a las autoridades a declarar desastre natural en la zona, mientras persistían las alertas por nuevas lluvias e inundaciones hacia finales de marzo.
El caso mostró cómo un evento extremo puede alterar en pocos días uno de los paisajes más reconocibles de Australia. La observación satelital permitió documentar ese cambio con claridad y confirmó el efecto directo de las lluvias sobre un territorio asociado, por décadas, con la sequedad y los tonos rojizos.