
Hace más de cuatro millones de años, en lo que hoy es el estado de Hidalgo, México, existió un lago rodeado por bosques húmedos y fauna acuática. En ese ambiente vivió una especie de ajolote que nunca había sido identificada por la ciencia y cuyos restos permanecieron enterrados hasta ahora.
Un grupo de investigadores describió oficialmente a esa especie como Ambystoma quetzalcoatli, un nuevo ajolote fósil encontrado en la zona de Santa María Amajac, en el centro de México. El estudio se publicó en la revista científica Palaeontologia Electronica.
Los científicos explicaron que el hallazgo representa el registro más antiguo conocido del género Ambystoma en México. Ese grupo incluye a los ajolotes modernos y a las salamandras tigre distribuidas en Norteamérica.
Los fósiles provinieron del sitio Sanctorum, dentro de la Formación Atotonilco el Grande, una región estudiada desde hace décadas por su abundante biodiversidad fósil. Investigaciones anteriores ya habían documentado plantas, insectos, peces y otros organismos que habitaban un antiguo lago intermontano formado durante el Plioceno tardío.
Según el artículo, ese lago se originó después de que el río Amajac quedó temporalmente bloqueado. El cuerpo de agua alcanzó cerca de 85 kilómetros cuadrados y mantenía un ambiente húmedo con clima templado subhúmedo. La presencia de diatomeas, peces de agua dulce, ostrácodos, escarabajos y vegetación acuática permitió reconstruir ese ecosistema antiguo.
Los investigadores analizaron cerca de una docena de fósiles de salamandras recolectados a inicios de los años 2000. Algunos especímenes conservaban esqueletos completos y articulados. Después de limpiar y preparar cuidadosamente los restos, el equipo comparó sus características anatómicas con especies actuales de ajolotes mexicanos.
Para realizar esas comparaciones, los científicos utilizaron tomografías computarizadas y modelos tridimensionales de especies modernas como el ajolote mexicano (Ambystoma mexicanum) y otras salamandras emparentadas.
El nuevo fósil mostró rasgos del cráneo y de las vértebras que permitieron ubicarlo dentro de la familia Ambystomatidae. Además, los autores señalaron que podría estar relacionado con el grupo de las salamandras tigre que actualmente habitan la región central del Cinturón Volcánico Transmexicano.
El nombre quetzalcoatli hace referencia a Quetzalcóatl, una de las principales deidades mesoamericanas asociadas con la serpiente emplumada.
El estudio también aporta información sobre la evolución temprana de los ajolotes en México y sobre la fauna que habitó los lagos del centro del país durante el Neógeno. Hasta ahora, los anfibios fósiles de Santa María Amajac permanecían sin descripción formal, pese a que habían sido recolectados hace más de dos décadas.
