
Los colibríes forman parte de la biodiversidad que aún sobrevive en ciudades y comunidades. Sin embargo, protegerlos no significa alimentarlos. Según la campaña educativa Costa Rica Silvestre, impulsada por el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), la mejor manera de contribuir a su conservación es preservar las condiciones naturales donde encuentran alimento y refugio.
Aunque muchas personas instalan bebederos con agua azucarada para atraer estas aves, la campaña advierte que esta práctica altera su comportamiento natural, ya que los colibríes pueden volverse dependientes de fuentes artificiales de alimento y concentrarse en un mismo sitio, lo que aumenta el riesgo de transmisión de enfermedades y parásitos.
El documento añade que el contacto frecuente entre fauna silvestre, personas y animales domésticos incrementa la posibilidad de intercambio de enfermedades. También señala que algunas especies pueden aumentar artificialmente sus poblaciones al disponer de alimento constante, lo que provoca desequilibrios ecológicos y más conflictos con las comunidades.
En algunos casos, los animales llegan a asociar a las personas con la comida, lo que puede derivar en robos, mordeduras o ataques cuando buscan alimentarse.
Costa Rica Silvestre recomienda sustituir estas prácticas por acciones que fortalezcan el hábitat de la fauna silvestre. Entre ellas están sembrar plantas y árboles nativos, conservar áreas con cobertura vegetal y participar en proyectos de corredores biológicos y corredores biológicos interurbanos para recuperar la trama verde en las ciudades.
El material también señala que los animales silvestres evolucionaron para alimentarse de los recursos disponibles en los ecosistemas. Por esa razón, los alimentos proporcionados por las personas no satisfacen sus necesidades nutricionales y pueden afectar su salud, además de modificar su relación con otras especies y con los seres humanos. A esto se suma que la presencia de numerosos animales alrededor de los comederos puede generar suciedad, daños en la infraestructura y riesgos para la salud pública.
La iniciativa también recomienda evitar que los animales tengan acceso a residuos orgánicos o alimento para mascotas y recuerda que alimentar fauna silvestre está prohibido por la Ley de Conservación de Vida Silvestre N.° 7317.
