
Cuando los niños dibujan el Sol, casi siempre lo pintan amarillo. La imagen también se repite en libros, señales y representaciones populares. Sin embargo, la ciencia ofrece una explicación más compleja sobre el color de la estrella que ilumina la Tierra.
La apariencia del Sol depende en parte de lo que ocurre con su luz antes de llegar a nuestros ojos. Al atravesar la atmósfera terrestre, esa luz interactúa con gases y partículas que modifican la forma en que percibimos algunos colores.
Según la NASA y los Museos Reales de Greenwich, la luz solar está formada por todos los colores del espectro visible. Cuando esos colores se combinan en proporciones similares, producen una luz que se percibe como blanca.
Esa es la razón por la que, visto desde el espacio y sin una atmósfera que filtre su luz, el Sol se observa blanco.
Desde la Tierra, sin embargo, la situación es diferente. Las moléculas presentes en la atmósfera dispersan con mayor intensidad las longitudes de onda más cortas, como las correspondientes a la luz azul, mediante un fenómeno conocido como dispersión de Rayleigh.
Los Museos Reales de Greenwich explican que esa dispersión hace que la luz azul se distribuya en múltiples direcciones, lo que provoca que el cielo adquiera su característico color azul durante el día. La NASA añade que este efecto ocurre porque las ondas azules son más cortas y se dispersan más fácilmente que otros colores.
Cuando el Sol se encuentra alto en el cielo, su luz atraviesa una menor cantidad de atmósfera y mantiene una apariencia más cercana a su color original. No obstante, la dispersión de parte de la luz azul puede hacer que muchas personas lo perciban ligeramente amarillento.
Durante el amanecer y el atardecer, la luz solar recorre una distancia mayor a través de la atmósfera. En ese trayecto, gran parte de la luz azul se dispersa antes de llegar al observador, mientras predominan los tonos rojos y anaranjados.
Por esa razón, el Sol puede verse amarillo, anaranjado o rojizo según las condiciones desde las que se observe, aunque la luz que emite sea blanca.
