
El regreso de la misión Artemis II tras un sobrevuelo histórico de la Luna dejó un hecho inesperado. El comandante Reid Wiseman decidió no cumplir un protocolo de la NASA. El astronauta optó por conservar la mascota de la misión. Se trata de una pequeña luna de peluche llamada Rise.
Según información divulgada por Space.com, el protocolo indicaba que el indicador de gravedad cero debía permanecer dentro de la cápsula Orion Integrity tras el aterrizaje. El objeto debía recuperarse después. Sin embargo, Wiseman tomó otra decisión luego de convivir diez días con el peluche durante el viaje.
El comandante explicó en redes sociales que no iba a dejar a Rise dentro de la nave. Con esa acción, transformó un recurso técnico en un símbolo personal y colectivo de la misión.
De instrumento técnico a símbolo humano
El peluche Rise se diseñó como indicador de gravedad cero. Este tipo de objeto permite visualizar el momento en que la nave entra en microgravedad. El modelo fue creado por el estudiante Lucas Ye.
La mascota también tiene un valor simbólico. En su interior guarda una tarjeta SD con más de 5 millones de nombres enviados por personas de todo el mundo. Funciona como una cápsula representativa de la humanidad en su camino hacia la Luna.
Durante la misión, en la que participaron Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, el objeto ganó protagonismo. Apareció en transmisiones en vivo y en publicaciones oficiales de la NASA. Con el paso de los días, dejó de ser solo un instrumento técnico.
El momento más significativo surgió tras observarse el nombre Carroll en un prototipo del peluche. Este detalle corresponde a un homenaje a la esposa de Wiseman, quien falleció en 2020.
Durante una transmisión, Hansen recordó la pérdida dentro del equipo. También mencionó a la familia del comandante. El gesto provocó una reacción emocional entre los astronautas. Incluso plantearon la posibilidad de nombrar un cráter lunar como Carroll. Esta propuesta será evaluada por la Unión Astronómica Internacional.
Una decisión en el momento final
El gesto del comandante tomó más relevancia en el regreso a la Tierra. Wiseman colocó el peluche dentro de un saco del kit de supervivencia. Luego lo sujetó a su traje presurizado.
De esta forma, Rise completó todo el trayecto. El objeto acompañó a la tripulación desde la órbita lunar hasta el rescate en el océano Pacífico. Permaneció junto al comandante en la balsa inflable. Luego fue trasladado en helicóptero de la Marina de Estados Unidos.
La mascota también llegó al buque de rescate USS John P. Murtha junto al resto de la tripulación. En los días posteriores, Wiseman mantuvo el objeto a su lado. El astronauta expresó en redes sociales su apego hacia el peluche y dejó claro que no quería perderlo de vista.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
