Muchas de las 30.000 especies de orquídeas que existen en el orbe están en peligro de extinguirse por causa del maltrato de su hábitat, el cambio climático y la ignorancia de las personas en su trato y cultivo.
Cerca del 5% de estas especies –unas 1.400– se pueden observar en Costa Rica y unas 350 son endémicas del país.
Más de 175 expertos, provenientes de 30 países, discutieron la semana anterior la problemática que enfrentan estas especies, en el marco del III Congreso Internacional de Conservación de Orquídeas que se realizó n en Costa Rica como homenaje por su trayectoria de protección.
Según los expertos, especies como la guaria morada ( Guarianthe skinneri ), la guaria de Turrialba ( Cattleya dowiana ) o la zapatilla ( Phragmipedium longifolium) son algunas de las flores que podrían dejar de verse a mediano plazo en zonas silvestres pues los bosques donde crecen han sido reducidos.
Esto significa que estas flores –y otras miles de orquídeas– están quedando cada vez más relegadas a laboratorios, donde deben cultivarse en condiciones artificiales con el propósito de lograr reproducirlas.
¿Soluciones? Jorge Warner, director del Jardín Botánico Lankester, de la Universidad de Costa Rica, explicó que hay tres vías para evitar que las estas “bellezas” de la naturaleza desaparezcan.
La primera es educar a la población mundial sobre el respeto de su hábitat y estimularla para que cultive solo plantas que han sido propagadas artificialmente. El experto reconoce que, a pesar de que hay miles de estudios en el orbe, aún se desconoce mucho de esta numerosa familia de flores.
La segunda solución planteada es crear un banco de semillas en centros científicos, para que siempre haya forma de reproducir estas flores, aunque sea en forma artificial.
Para el 2010, la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) espera que el 90% de las especies de orquídeas conocidas estén protegidas en jardines botánicos.
Como tercer alternativa, los expertos enfatizaron en la necesidad de que los estudios de orquídeas pasen del mero inventario al análisis ecológico. La información sobre cómo se reproducen, alimentan, propagan y germinan las orquídeas ayudará a proteger mejor estas especies.