Científicos de la NASA y de la Universidad Autónoma de México (UNAM) están ensayando en un volcán de 5.700 metros de altura cómo crear la atmósfera necesaria para que los humanos podamos respirar en Marte en el año 2100.
Así lo reveló a La Nación el astrobiólogo Rafael Navarro González, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM.
El Orizaba, un volcán ubicado en Veracruz, México, es el tercer pico más alto de Norteamérica y tiene el bosque a mayor altitud del mundo, a 4.200 metros de altura.
Posee, además, tres condiciones similares a las que podría llegar a tener la zona ecuatorial de Marte.
Primero, tiene agua congelada en un glaciar, que a alturas inferiores a 5.000 metros comienza a derretirse.
Segundo, se ubica también en la zona ecuatorial, lugar que podría ser habitable en Marte.
Tercero, su temperatura es de 5°C, similar a la que los científicos esperan crear en Marte.
“Por todas estas características, el pico Orizaba resulta un sitio idóneo de experimentación científica y de ensayo antes de ir a Marte”, enfatizó el especialista mexicano.
Subir la temperatura. Para lograr que Marte tenga una atmósfera respirable para los humanos, los científicos tratarán de reproducir allí, en forma veloz, el mismo proceso de evolución de nuestro propio planeta.
Primero habrá que pasar del deshielo de los polos (marcianos) a la aparición de bacterias y, luego, a organismos multicelulares. Estos tendrían que ser insertados por los humanos allá, cuando ya vivan en pequeñas cápsulas.
Ese proceso se iniciará en el 2012, cuando se espera realizar la primera misión tripulada de la NASA a Marte y se verifique si hay vida autóctona en el planeta. Esto es algo que las sondas robóticas de NASA no han podido aún confirmar.
Una vez que haya seres humanos en campamentos encapsulados en Marte, el primer objetivo será tratar de subir la temperatura de ese planeta.
Actualmente, la temperatura promedio de Marte es inferior a los 0°C y allí no hay suficiente oxígeno para respirar.
Sin embargo, los expertos aseguran que se puede lograr que esa temperatura suba al menos hasta los 5°C en su zona ecuatorial para así crear una atmósfera similar a la que hay actualmente en el volcán Orizaba de México.
Para que esa temperatura suba, hay que lograr que se produzcan gases de efecto invernadero como el metano y el dióxido de carbono.
En la Tierra, estos gases –entre otros– son los que mantienen la calidez necesaria para vivir en el planeta. Ellos hacen que nuestra atmósfera retenga parte de la energía que proviene de los rayos del Sol.
Gracias a los gases de efecto invernadero, la atmósfera de Marte no dejaría escapar los rayos infrarrojos y eso permitiría calentar la superficie marciana.
El segundo paso será lograr que haya el oxígeno necesario para que respiremos y el dióxido de carbono que necesitan las plantas.
Por eso, los expertos estudian cómo funciona el bosque que está a 4.200 metros en el pico Orizaba para reproducirlo en Marte.
Allí hay árboles pequeños de no más de cinco metros que resisten las bajísimas temperaturas, emiten oxígeno y se alimentan de dióxido de carbono.
¿Es factible? Navarro aseguró que, aunque este parece el argumento de una historia de ciencia ficción, sí es humanamente posible transformar a Marte en una “nueva Tierra” para vivir. “Los expertos ya tienen bastante información y capacidades para que este proyecto sea una realidad a finales de este siglo. El trabajo continúa y se mejora cada vez más”, explicó.
Al preguntar al astronauta costarricense Franklin Chang sobre este tema, él sonrió abiertamente. “La transformación de Marte en una nueva Tierra podría ser posible. Son conceptos de los que se ha hablado bastante, muy teóricos hasta el momento”, dijo.
“Las condiciones en Marte, es decir, la presión atmosférica es apenas el 1% de la presión atmosférica terrestre. Entonces, se puede hacer cambios, pero quién sabe si podrán mantenerse. Marte tiene menos gravedad y no tiene campo magnético (casi cero). Las condiciones allí no son las que uno pretendería para vivir”, comentó Chang.
“Un lugar fantástico sería Titán, la luna de Saturno con atmósfera orgánica. Ahí podría estimularse un sistema invernadero para subir la temperatura”, agregó.