
A pesar de que hoy su superficie se considera reseca y permanece a más de 100° Celsius, en nuestra Luna hubo abundante agua desde sus orígenes, hace unos 4.500 millones de años.
Así lo confirmaron esta semana tres geólogos estadounidenses de la Universidad de Brown en Providence en un estudio publicado en la revista Nature .
Para llegar a esta conclusión, los científicos realizaron un nuevo análisis de viejas rocas de basalto extraídas de la superficie de la Luna por las naves Apolo de la NASA –hace unos 40 años– y confirmaron la presencia hasta de 745 partes por millón de agua en cada muestra analizada.
Según los expertos, este hallazgo supone nuevas ideas sobre cómo y cuándo se originó la Luna.
Hasta ahora, había un consenso universal que decía que este satélite natural se originó como producto de un desprendimiento del propio planeta Tierra, específicamente de un fragmento del orbe en el Pacífico, como producto de una colisión con un cuerpo estelar del tamaño de Marte.
Además, sobre los posibles restos de agua que ya se habían detectado cerca de los polos de la Luna se había dicho –a modo de descarte– que estos no eran originarios de la Luna sino que procedían del impacto de meteoritos o de cometas.
No obstante, el nuevo análisis de contenidos volátiles en las rocas (como hidrógeno) viene a cuestionar ambas ideas.
Los resultados demuestran que allí hubo agua hace unos 4.500 millones de años tanto en el manto como en la corteza de la Luna, por lo que sería originaria del satélite. “Hoy en día, la mayoría del agua lunar se evaporó a causa de las elevadas temperaturas diurnas de la superficie”, manifestó Erik Hauri, del Instituto Carnegie para la Ciencia, con sede en Washington.
El procedimiento. Para llegar a estas conclusiones, los científicos analizaron muestras de rocas volcánicas verdes y naranjas, recogidas durante las misiones Apolo 11 , Apolo 15 y Apolo 17 , que no presentaban las características geoquímicas de meteoritos o de cometas, y que contenían toda una variedad de elementos volátiles.
Cada muestra fue evaluada gracias a la ayuda de un espectómetro de masas. Este es un aparato capaz de dividir la muestra en sus componentes fundamentales y los contabiliza en porcentajes.
Ellos utilizaron una técnica denominada espectrometría de masa iónica secundaria o SIMS, que permite detectar cuánto de una muestra es hidrógeno u oxígeno, aunque sea una proporción realmente mínima.
“La presencia de agua debería ser ahora incluida en los modelos de formación de la Luna, así como en su evolución térmica y química”, dijeron los investigadores.