
Una reciente confusión en redes sociales generó dudas sobre el estado del cometa 3I/Atlas, el cual ha captado la atención de la comunidad científica por su naturaleza interestelar.
Imágenes publicadas en plataformas digitales alimentaron una teoría que aseguraba la desintegración del objeto. No obstante, astrónomos descartaron esta versión. La confusión surgió por un error de identificación con otro objeto celeste: el cometa K1/Atlas, que sí presentó un proceso de fragmentación.
Este último, ubicado en la constelación de la Ursa Major, se encuentra a 60.328.104,5 kilómetros de la Tierra, según datos de SkyLive. Procedente de la Nube de Oort, el K1/Atlas comenzó a desintegrarse debido a su estructura formada por polvo y hielo. Los cometas, por su tamaño y composición, tienen una resistencia limitada cuando se aproximan al Sol.
El origen del cometa 3I/Atlas
El 3I/Atlas fue descubierto el 1.° de julio de 2025 por el telescopio ATLAS, lo que representó un hallazgo significativo para la astronomía. Este cuerpo celeste es apenas el tercer objeto conocido que proviene de fuera del sistema solar.
La NASA determinó que el cometa sigue una trayectoria hiperbólica, lo que significa que no orbita alrededor del Sol como los cometas tradicionales. Su origen apunta a una dirección fuera del sistema solar, hacia la constelación de Sagitario, región donde se ubica la Vía Láctea.
Los investigadores concluyeron que su velocidad es tan alta que no está limitada por la gravedad solar, por lo tanto, continúa su curso sin retornar.
¿Qué ocurrió el 31 de octubre?
El cometa alcanzó su punto más cercano al Sol el pasado 31 de octubre, situándose a una distancia de 1,4 unidades astronómicas, equivalentes a 210 millones de kilómetros. Esa posición lo ubicó justo dentro de la órbita de Marte.
A pesar de la atención pública y de las teorías compartidas en redes, el cometa 3I/Atlas permanece intacto y sigue su trayecto por el espacio.
El físico Abraham Loeb, experto en astrofísica y cosmología, ha planteado la posibilidad de que este objeto tenga un origen no natural. Aunque no existe evidencia concluyente, la naturaleza y velocidad del cometa han motivado nuevas investigaciones sobre su procedencia.

*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
