
La astronauta de la NASA e integrante de la misión Artemis II, Christina Koch, explicó que la microgravedad altera el funcionamiento de los órganos vestibulares, estructuras del oído interno responsables del equilibrio y la orientación espacial del cuerpo.
“Cuando las personas viven en microgravedad, los sistemas de nuestro cuerpo que han evolucionado para indicar al cerebro cómo nos movemos, los órganos vestibulares, no funcionan correctamente”, afirmó Koch en un video difundido en su cuenta de Instagram.
Según la Clínica Universidad de Navarra, el aparato vestibular es una estructura localizada en el oído interno cuya función principal es mantener el equilibrio y la orientación espacial del cuerpo. Forma parte del sistema auditivo y trabaja junto con el sistema nervioso central para interpretar cambios en la posición y el movimiento corporal.
Esta estructura está compuesta por el vestíbulo, los canales semicirculares y los órganos otolíticos. Estas partes permiten detectar movimientos lineales, rotacionales y la acción de la gravedad, además de coordinar los movimientos oculares y ayudar a mantener una postura estable.
Koch explicó que, al no recibir señales confiables en el espacio, el cerebro aprende a priorizar la información visual para ubicarse. Por esa razón, actividades que requieren orientación sin apoyo visual pueden resultar más difíciles después del regreso a la Tierra.
La astronauta señaló que caminar en línea recta con los ojos cerrados puede convertirse en una tarea complicada durante los primeros días de readaptación a la gravedad terrestre.
Los integrantes de la tripulación de Artemis II, que sobrevolará la Luna, pueden experimentar lo que se conoce como síndrome de adaptación espacial, que incluye náuseas, mareos y problemas de coordinación durante el proceso de regreso a la Tierra.
Koch, quien pasó más de 300 días en órbita y formó parte de la Estación Espacial Internacional, indicó que el estudio de estos cambios también puede aportar información para tratar en la Tierra afecciones como el vértigo, las conmociones cerebrales y otros trastornos neurovestibulares.
