
La caminata del granjero se posiciona como uno de los ejercicios más comentados en el ámbito del acondicionamiento físico. Su popularidad crece por su simplicidad y por los beneficios integrales que ofrece en fuerza, equilibrio y control postural.
Este ejercicio no resulta ajeno a la vida cotidiana. Aparece cada vez que una persona carga bolsas con compras o mochilas pesadas y debe desplazarse con ellas durante varios metros.
La caminata del granjero, conocida en inglés como farmer’s walk, consiste en caminar una distancia determinada mientras se sostiene una carga pesada en cada mano. Se trata de un ejercicio de fuerza y acondicionamiento que hoy forma parte de rutinas en gimnasios y entrenamientos funcionales.
El nombre se asocia al trabajo agrícola tradicional. Los granjeros transportan baldes, herramientas o productos mientras recorren largas distancias. Esa acción se trasladó al entrenamiento físico y dio origen a una práctica estructurada que imita ese esfuerzo.
Uno de los principales divulgadores de este ejercicio es Dan John, atleta y entrenador estadounidense con más de 30 años de experiencia. Su enfoque destaca el impacto de las cargas pesadas en el desarrollo de cualidades atléticas generales.
Otro referente es Stuart McGill, fisioterapeuta e investigador especializado en la columna vertebral. Él define la caminata del granjero como una plancha en movimiento, por su efecto directo sobre la estabilidad del core.
Qué la diferencia de otros entrenamientos
De acuerdo con la médica deportóloga Julieta Coronado, el éxito de la caminata del granjero radica en que es un ejercicio simple y versátil. También resulta funcional y presenta múltiples variaciones.
La práctica involucra la estabilización central, la fijación de la cintura escapular para sostener el peso, el transporte de la carga y el trabajo del agarre. Estos elementos la convierten en un ejercicio completo.
Cómo realizar la caminata del granjero
Para ejecutar el ejercicio se recomienda seguir una secuencia clara:
- Selección de la carga: elegir dos pesos iguales que representen un desafío controlable.
- Posición inicial: colocarse de pie con los pies al ancho de los hombros. Mantener postura erguida, hombros hacia atrás y pecho elevado.
- Agarre: sostener los pesos con empuñadura neutral, con las palmas orientadas hacia el cuerpo.
- Inicio del desplazamiento: comenzar a caminar sin inclinarse hacia adelante o hacia atrás. La mirada debe permanecer al frente.
- Duración: un inicio adecuado oscila entre 30 segundos y un minuto. El tiempo o la distancia pueden aumentar de forma progresiva.
- Finalización: colocar los pesos en el suelo de manera controlada. Luego se descansa y se repite según indicación profesional.
Especialistas señalan la importancia de contar con el aval del médico de cabecera, sobre todo al incrementar cargas o frecuencia.
Existen variantes según el equipamiento. Algunas utilizan barras especiales con peso en los extremos. Otras modifican el tipo de caminata, como desplazarse hacia atrás, de costado, en superficies elevadas o inestables.
Beneficios físicos comprobados
Según Coronado, la caminata del granjero activa varios grupos musculares:
- Tren superior: trapecio, deltoides, bíceps, tríceps y flexores de dedos y muñeca.
- Core: músculos encargados de la estabilidad del tronco.
- Tren inferior: glúteos, isquiotibiales, cuádriceps, gastrocnemios, pies y tobillos.
El ejercicio también exige coordinación, equilibrio y fuerza de agarre. Su carácter funcional responde a movimientos habituales de la vida diaria.
Un estudio del World Journal of Cardiology indica que los ejercicios de intervalos de alta intensidad, como la caminata del granjero, incrementan la capacidad aeróbica. Este efecto se traduce en mayor resistencia durante esfuerzos prolongados.
La médica añade que la práctica regular entrena el control postural en movimiento. También mejora la resistencia necesaria para acciones cotidianas como caminar, cargar bolsas o alzar un bebé.
La caminata del granjero resulta útil en procesos de readaptación funcional, debido a su impacto en el core, los hombros y las caderas. No obstante, requiere supervisión profesional.
Una ejecución incorrecta puede generar sobrecargas, en especial en la zona lumbar o cervical.
Entre los errores más frecuentes se encuentran:
- Inclinar el torso hacia adelante o hacia un lado.
- Elevar los hombros por falta de control escapular.
- Balancear en exceso brazos o tronco.
- Presentar un agarre débil o perder la alineación de las muñecas.
- Caminar sin control ni enfoque en la técnica.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
