Las ciudades registran un aumento sostenido de temperatura. Un nuevo estudio científico identificó una causa menos visible: el calor que producen los vehículos contribuye de forma directa al calentamiento urbano.
La investigación se publicó el lunes 8 de abril en la revista Journal of Advances in Modeling Earth Systems. El trabajo lo desarrolló un equipo de la Universidad de Manchester, en Inglaterra. Los científicos diseñaron una metodología para medir el impacto del tráfico en la temperatura de las ciudades.
El análisis se centró en el calor liberado por los automóviles. Este proviene de la quema de combustible y del funcionamiento de los motores. También incluye el calor de los escapes y el frenado. Según el estudio, este factor incide de forma directa en el aumento de la temperatura urbana.
Para el estudio se utilizó el Modelo del Sistema Terrestre de la Comunidad (CESM). Este sistema permite simular el clima del planeta con alto detalle. El equipo logró recrear cómo el calor del tráfico interactúa con calles, edificios y el aire de una ciudad.
Los investigadores señalaron que los estudios previos se enfocaron en edificios y superficies. Indicaron que el calor directo de los vehículos recibió poca atención en modelos climáticos a gran escala. Con este nuevo enfoque, se amplía la comprensión del fenómeno.
Los resultados mostraron datos concretos en Manchester. El tráfico elevó la temperatura del aire en cerca de 0,16 °C durante el verano. En invierno el aumento alcanzó los 0,35 °C. Aunque parecen cifras bajas, los expertos advirtieron que pueden agravar eventos extremos de calor.
El modelo también analizó la ola de calor del Reino Unido en julio del 2022. En ese episodio, el calor de los vehículos intensificó la sensación térmica. Esto provocó que el cuerpo humano alcanzara niveles peligrosos de estrés térmico en menos tiempo.
El estudio vinculó este efecto con riesgos para la salud. Entre ellos figuran deshidratación, insolación e insuficiencia renal. La exposición prolongada a altas temperaturas incrementa estos peligros.
Otro hallazgo relevante se relaciona con los espacios interiores. El calor generado en las calles puede ingresar a los edificios. Esto eleva la temperatura interna y aumenta la demanda de aire acondicionado. Ese uso adicional agrava el calentamiento urbano.
La nueva metodología también permite comparar distintos tipos de vehículos. El modelo incluye automóviles de gasolina, diésel, híbridos y eléctricos. Además, facilita evaluar cambios en el tráfico y en las condiciones climáticas.
Los investigadores indicaron que estos resultados aportan insumos para futuras políticas de transporte. También permiten analizar el impacto de la transición hacia tecnologías más limpias en el contexto del cambio climático.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y fue revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
