
Después de la Luna, Venus es el objeto que más brilla en la oscuridad nocturna del firmamento.
Para aprender la información más actualizada sobre este planeta y disfrutar de su brillo nocturno, hoy La Nación le ofrece su segunda lámina de la colección El Sol y sus planetas.
En este material se explica que el intenso brillo de Venus se debe a que está recubierto de espesas nubes de dióxido de carbono. Además, se indica que este es un planeta no habitable por los humanos pues la temperatura en su superficie es supera los 470° Celsius.
Contemplarlo en el cielo. Venus siempre estará cerca del Sol, por lo que se ve mejor antes del amanecer o cuando el “astro mayor” se pone (al atardecer). “Si observa hoy 2 de mayo, y tiene un cielo despejado, quizá pueda verlo desde las 5:50 p. m., casi al mismo tiempo (o antes) que se oculte el Sol. Venus permanecerá sobre el horizonte hasta las 8:50 p. m. en la constelación de Taurus”, dijo el físico Jorge Villalobos.
Los otros momentos idóneos para ver a Venus serán el 30 de mayo (9:10 p. m.), el 8 de junio (9:15 p. m.), el 12 y el 16 de julio y el 23 de setiembre. Villalobos dijo que el 30 de mayo sirve de ayuda identificar la estrella gigante Pollux, la cual corresponde a la constelación Gémini.
El 8 de junio Venus alcanzará su máxima separación del Sol (46° hacia el este). El 12 de julio se dará el máximo brillo de Venus debido a la combinación de cercanía a la Tierra e iluminación del Sol, y será fácil de ver en la constelación Leo.
“El 16 de junio será un buen momento para ver Venus de día. Simplemente búsquelo como a unos 36° del Sol”, dice Villalobos.
El físico explica que en agosto Venus pasa al otro lado del Sol y ahora será el lucero del amanecer durante el resto del año. “Si lo quiere como ‘estrella del niño’ en diciembre tendrá que madrugar, o escoger otro objeto para las primeras horas de la noche”, comentó.
Venus alcanzará de nuevo su máximo brillo (-4,5) el 23 de setiembre próximo, siempre en Leo y de nuevo puede entretenerse observándolo durante el día.