
La inteligencia de cada persona está determinada por la calidad de las conexiones que existen entre sus neuronas, una condición fisiológica que es hereditaria.
Así lo reveló un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) que analizó el funcionamiento y la forma interna del cerebro de 46 pares de gemelos.
Según el neurólogo Paul Thompson en la revista Journal of Neuroscience , las conexiones cerebrales dependen de los llamados axones. Estos son prolongaciones de cada neurona.
Los axones entrelazados entre sí forman como una especie de cableado cerebral a través del cual se transmiten los impulsos nerviosos que nos permiten sentir o pensar. “De estas conexiones depende nuestra memoria, el habla, el aprendizaje de nuevas habilidades, el pensamiento, los movimientos conscientes y en fin, todo el funcionamiento de nuestra mente”, recalcó el estadounidense.
Grosor frente a velocidad. Al proceso de comunicación entre las neuronas a través de los axones se le conoce como sinapsis.
Según los expertos, la calidad de la sinapsis depende de la velocidad con que viaja el impulso nervioso por el cerebro y esa velocidad es proporcional al diámetro de cada axón. A su vez, el grosor del axón está determinado por un recubrimiento natural de grasa –llamada la mielina– que envuelve cada uno de de ellos.
La mielina está compuesta por un 75% de lípidos y un 25% de proteínas y actúa como aislante electroquímico, lo que la hace una buena conductora de impulsos eléctricos. “Cuando la mielina alrededor de un axón es densa eso permite que los impulsos nerviosos se desplacen rápidamente entre las neuronas”, dijo Thompson.
Por el contrario sin la mielina, los nervios pierden la capacidad de transmitir esos impulsos conductores. Por ejemplo, se ha comprobado que eso es lo que les ocurre a los pacientes con Alzheimer.
Metodología. Para llegar a esta conclusión el neurólogo utilizó un nuevo tipo de escáner de imagen cerebral llamado Hardi. Este ofrece imágenes de mayor resolución que el tradicional escáner MRI.
Mientras el MRI mide la cantidad de agua contenida en cada parte del cerebro, el Hardi es capaz incluso de monitorear la velocidad con que esta agua viaja a través de las neuronas. Esas imágenes son las que permiten detectar cuánta grasa recubre los axones.
El análisis cerebral se hizo a 23 pares de gemelos idénticos y otros 23 pares no idénticos.
El análisis de las imágenes cerebrales mostró que los gemelos idénticos tienen la misma cantidad de mielina recubriendo sus axones, mientras que entre los no idénticos la cantidad de ese material fue diferente para cada hermano.
La diferencia se detectó principalmente en los lóbulos parietales. Estos son responsables del razonamiento, la lógica y el proceso visual y, además, de la unificación de la información de las dos partes del cuerpo, es decir, en una región vital para la inteligencia humana.
En el mediano plazo, el experto buscará cuáles son los genes del cuerpo que producen la grasa mielina que recubre los axones. Thompson cree que mejorar esta producción de grasa podría ser de gran ayuda para prevenir enfermedades cerebrales como la esclerosis múltiple o el autismo.