
Un baño ritual judío, conocido como mikveh, apareció bajo la Plaza del Muro de las Lamentaciones en Jerusalén. El hallazgo ocurrió durante excavaciones de la Autoridad de Antigüedades de Israel y se vinculó con el año 70 d. C., período de la invasión romana y destrucción de la ciudad.
La estructura quedó sellada por depósitos de cenizas, lo que permitió a los arqueólogos asociarla con el final de la era del Segundo Templo. El sitio se ubica en uno de los espacios más sagrados para el judaísmo y formaba parte del entorno inmediato del antiguo complejo religioso.
El mikveh se utilizaba para rituales de purificación que requerían la inmersión completa del cuerpo en agua recolectada de manera natural. Estas prácticas cumplían un papel central en la vida religiosa y cotidiana de los habitantes de Jerusalén en ese período.
Según la Autoridad de Antigüedades de Israel, la estructura se excavó directamente en la roca. Presenta forma rectangular y mide 3,05 metros de largo, 1,35 metros de ancho y 1,85 metros de alto. Durante la excavación quedaron expuestos cuatro escalones, lo que permitió el acceso al interior del baño.
En la capa de cenizas, los investigadores localizaron numerosos recipientes de cerámica y herramientas de piedra. Estos objetos corresponden a la población judía que vivía en la ciudad poco antes de la destrucción romana.
Las excavaciones se desarrollan en una zona clave de la Jerusalén antigua. En ese punto se encontraban dos de las principales entradas al Segundo Templo: la Gran Puente, al norte, y el Arco de Robinson, al sur. En campañas anteriores ya se identificaron otros baños, vasijas de piedra y objetos asociados con rituales de purificación.
De acuerdo con el director de las excavaciones, Jerusalén funcionaba como una ciudad santuario. Esta condición influyó de forma directa en la vida diaria de sus habitantes y se reflejó en la estricta observancia de las leyes de pureza e impureza.
El hallazgo coincidió con una fecha relevante del calendario judío. El día 10 del mes hebreo de Tevet marca una jornada de ayuno y luto nacional, al conmemorar el inicio del sitio de Jerusalén por el ejército de Nabucodonosor y la posterior destrucción del Primer Templo.
Los investigadores consideran que el baño ritual servía tanto a los residentes de la zona como a los peregrinos que visitaban el Templo. Nuevas investigaciones podrían aportar más datos sobre la organización social y religiosa de la ciudad en ese período.
Para el Ministerio de Patrimonio de Israel, el descubrimiento refuerza la comprensión de la estrecha relación entre la vida religiosa y la vida cotidiana en Jerusalén durante la época de los templos y destaca la importancia de continuar las investigaciones arqueológicas en la ciudad.
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