
El asteroide 99942 Apophis pasará a solo 32.000 kilómetros de la Tierra en abril de 2029. Los científicos descartaron un impacto contra el planeta. Sin embargo, una nueva investigación advirtió sobre otro escenario que podría afectar una oportunidad científica única: una posible colisión con basura espacial que permanece en órbita terrestre.
El asteroide mide cerca de 370 metros de longitud. Durante su recorrido atravesará la región de la órbita geosíncrona, donde permanecen miles de satélites activos y fragmentos de antiguas misiones espaciales. Un estudio publicado en la revista The Planetary Science Journal indicó que algunos de esos objetos podrían pasar a pocos kilómetros de la roca espacial.
La investigación estuvo a cargo de la física Giulia Schettino y del astrodinamista Alessandro Rossi, ambos del Instituto de Física Aplicada “Nello Carrara”, adscrito al Consejo Nacional de Investigación de Italia.
Los investigadores esperaban confirmar que no existía posibilidad de interacción entre el asteroide y los restos artificiales. Sin embargo, el análisis mostró que algunos fragmentos podrían acercarse a menos de unos pocos kilómetros del Apophis.
Un eventual choque no modificaría la trayectoria del asteroide ni supondría un peligro para la Tierra. No obstante, sí podría provocar un cráter o expulsar una nube de polvo y fragmentos de su superficie.
Ese escenario dificultaría el análisis de los efectos naturales que la gravedad terrestre ejercerá sobre el asteroide durante su acercamiento.
La comunidad científica espera observar cómo la gravedad de la Tierra modifica la rotación del Apophis y provoca deslizamientos de material en su superficie. Esos fenómenos podrían dejar al descubierto capas internas que nunca se estudiaron de forma directa.
Para aprovechar ese evento, ya existen dos misiones programadas. La RAMSES, de la Agencia Espacial Europea (ESA), y la OSIRIS-APEX, de la NASA, observarán el asteroide durante y después de su paso para investigar los cambios provocados por la aproximación al planeta.
Los autores del estudio señalaron que este escenario refuerza la necesidad de mejorar el monitoreo de los pequeños desechos espaciales que continúan en órbita terrestre. Aunque la probabilidad de una colisión es baja, un impacto podría afectar la obtención de datos considerados únicos para comprender la formación y la evolución de los asteroides.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
