
La NASA avanza hacia uno de los hitos más relevantes de la exploración espacial moderna. A casi seis décadas del último viaje tripulado a la Luna, la agencia estadounidense se encuentra en la etapa más sensible de preparación de Artemis II, misión que llevará a cuatro astronautas a un vuelo de aproximadamente diez días alrededor del satélite natural de la Tierra.
El proceso clave de esta fase inicia en los próximos días. El cohete Space Launch System (SLS) y la cápsula Orion, ya integrados, saldrán por primera vez del Edificio de Montaje de Vehículos hacia la plataforma de lanzamiento 39B, en el Centro Espacial Kennedy, en Florida. El traslado está previsto para comenzar no antes del sábado 17 y representa el paso del entorno controlado de ensamblaje al escenario real de lanzamiento.
Aunque la distancia es de apenas 6,4 km, la operación requiere extremo cuidado. El desplazamiento sobre las plataformas con orugas puede tardar hasta 12 horas. Equipos técnicos trabajan de forma continua para cumplir el cronograma, aunque la NASA mantiene abierta la posibilidad de ajustes por razones técnicas o meteorológicas.
La agencia indicó que aún restan etapas esenciales antes del lanzamiento y que la seguridad de la tripulación se mantiene como prioridad absoluta durante todo el proceso.
La preparación del sistema incluyó ajustes técnicos propios de un vehículo aeroespacial de alta complejidad. Ingenieros detectaron un cable fuera de especificación en el sistema de terminación de vuelo, el cual se encuentra en proceso de sustitución y pruebas.
También surgió un inconveniente en una válvula asociada a la presurización de la escotilla de la cápsula Orion, que se resolvió mediante el reemplazo del componente. Además, se identificó un vazamiento en equipos de soporte en tierra encargados de suministrar oxígeno gaseoso a la nave, situación que permanece bajo monitoreo.
Una vez en la plataforma 39B, técnicos conectarán sistemas eléctricos, líneas ambientales, conductos de combustible y la infraestructura necesaria para el cargado de propelentes criogénicos. Será la primera ocasión en que todos los sistemas del cohete, la cápsula, el lanzador móvil y la infraestructura terrestre operen juntos en el entorno de lanzamiento.
Posteriormente, los cuatro astronautas de Artemis II realizarán una inspección final en la plataforma. La tripulación está conformada por Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la Nasa, y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense.
El ensayo general antes del despegue
Uno de los momentos más determinantes llegará a finales de enero con el ensayo general de abastecimiento. En esta prueba, la NASA simulará un día completo de lanzamiento, incluido el cargado de más de 700.000 galones de hidrógeno y oxígeno líquidos, la cuenta regresiva y el vaciado seguro de los tanques, sin astronautas a bordo.
El ejercicio permitirá entrenar a los equipos responsables de la seguridad de la tripulación, incluidos los procedimientos de cierre de escotillas y la respuesta ante anomalías. Se ejecutarán múltiples simulaciones en los minutos finales de la cuenta regresiva, con pausas y reinicios, para evaluar la capacidad de reacción ante interrupciones.
La agencia pondrá especial atención en los sistemas de hidrógeno y oxígeno líquidos, luego de vazamientos detectados en ensayos previos, así como en los procedimientos actualizados para evitar acumulaciones de nitrógeno gaseoso entre la Orion y el sistema de aborto de lanzamiento.
Si resulta necesario, la NASA mantiene abierta la opción de realizar ensayos adicionales o incluso regresar el conjunto al edificio de montaje para nuevos ajustes.
Tras un ensayo general exitoso, la misión deberá superar la Revisión de Prontitud de Vuelo, paso obligatorio para autorizar el despegue. La ventana inicial podría abrirse el 6 de febrero, aunque las fechas dependen de factores técnicos, operativos y orbitales.
La trayectoria de Artemis II impone restricciones específicas. La Orion debe ingresar primero en una órbita terrestre alta para probar los sistemas de soporte vital antes de la inyección translunar. Luego, la nave ejecutará un sobrevuelo lunar en una trayectoria de retorno libre, utilizando la gravedad de la Luna para regresar a la Tierra.
Existen además límites térmicos y energéticos. La cápsula no puede permanecer más de 90 minutos consecutivos en sombra para garantizar la generación de energía solar y el control térmico. Estas condiciones reducen las oportunidades a ventanas de cerca de una semana por mes, seguidas de períodos sin posibilidad de lanzamiento.
Las fechas viables se concentran en febrero, marzo e inicios de abril, siempre sujetas al clima, al estado de los sistemas y a la disponibilidad de la base de lanzamiento. En cada ventana, la Nasa contempla hasta cuatro intentos.
Un regreso humano más allá de la órbita baja
La misión Artemis II será el primer vuelo tripulado del programa Artemis y el primer viaje humano más allá de la órbita terrestre baja desde Apollo 17, en 1972. El objetivo principal es servir como prueba integral para Artemis III, misión que busca llevar astronautas a la superficie lunar dentro de esta década.
Más allá del simbolismo, la NASA plantea esta misión como parte de una estrategia para establecer una presencia sostenible en la Luna, con miras a utilizarla como plataforma científica y punto de partida para futuras misiones tripuladas a Marte.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
