
La gestión del agua fue clave para transformar una parte del actual territorio de Armenia en una zona agrícola hace más de 2.500 años. Un estudio sobre los alrededores de la fortaleza de Argishtikhinili, en el valle del Araks, identificó una amplia red de infraestructura hidráulica que incluye 134,6 kilómetros de posibles canales antiguos y más de 1.019 kilómetros de elementos relacionados con el manejo del agua.
La investigación fue realizada por Nazarij Buławka, Krzysztof Jakubiak e Inessa Karapetyan y publicada en la revista Antiquity. El trabajo se centra en una región que formó parte del reino de Urartu, una potencia que controló extensas áreas del Cáucaso y Asia occidental entre los siglos IX y VI a. C.
Según registros históricos citados por los autores, la fortaleza de Argishtikhinili fue construida durante el reinado de Argishti I. Inscripciones de la época indican que cinco canales de irrigación llevaban agua hacia el núcleo urbano, así como a campos, jardines y viñedos. También señalan que antes de esas obras la zona permanecía sin cultivar debido a la escasez de agua.
Para estudiar el paisaje actual, los investigadores recurrieron a imágenes satelitales modernas y de archivo, datos de radar y modelos digitales de elevación. El objetivo fue detectar huellas de antiguos sistemas de irrigación que hoy resultan difíciles de observar sobre el terreno debido a la agricultura moderna y a las transformaciones del paisaje.
El análisis permitió distinguir distintos tipos de estructuras. Entre ellas aparecen canales modernos, antiguos cauces fluviales, paleocanales excavados por procesos naturales y una red de posibles canales construidos por seres humanos. Los investigadores calcularon que los canales potencialmente antiguos suman 134,6 kilómetros y se concentran principalmente alrededor de Argishtikhinili.
Además, el estudio encontró numerosos terraplenes y trazas de antiguos recorridos de agua. La orientación de muchas de estas estructuras sugiere conexiones con cauces secos y con sistemas de abastecimiento de mayor escala que podrían haber transportado agua desde el río Araks.
Los autores señalan que estos hallazgos ofrecen una ventana para comprender cómo la irrigación modificó el paisaje agrícola de la llanura de Ararat durante la época urartiana y en periodos posteriores. También indican que serán necesarias investigaciones adicionales para confirmar la cronología exacta de los canales identificados y determinar cuáles pertenecen realmente al sistema hidráulico antiguo.
