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Un tico viajó al espacio por primera vez hace 30 años

Clima frenó seis veces el despegue. ‘Creí que nunca íbamos a salir’, dice

“Me tomó por sorpresa. El disparo de un cohete es una aceleración muy violenta, llega a ser tres veces la fuerza de gravedad. Uno se siente aplastado en el sillón durante varios minutos. Es una sensación muy incómoda, como tener un gorila en el pecho, no se puede ni respirar”.

Con esas palabras, el científico costarricense Franklin Ramón Chang Díaz recordó el momento en el que por fin tuvo la certeza de que iba para el espacio, una quimera alcanzada.

El 12 de enero de 1986 marcó el inicio de la carrera espacial del primer tico que lograba esa hazaña. La STS-61C, a bordo del transbordador Columbia, fue la primera de siete misiones en las que Chang participó como astronauta de la NASA, entre 1986 y 2002.

A las 5:55 a. m., de ese domingo, el transbordador por fin partió rumbo al espacio desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, luego de seis intentos frustrados por despegar. Después de todos esos tropiezos, causados por el clima y problemas mecánicos, el astronauta debutante estuvo a punto de resignarse.

“Al principio, creí que nunca íbamos a salir, ya me estaba acostumbrando a la idea de que esa nave no iba a ir a ningún lado. Cuando despegamos, no estaba mentalmente preparado para el lanzamiento”, recordó Chang, quien ahora es presidente de la compañía Ad Astra Rocket.

Amistad en órbita. Durante seis días, dos horas, tres minutos y 51 segundos, Chang compartió su primera experiencia espacial al lado del comandante Robert L. Gibson , el piloto Charles Bolden , los especialistas de misión Steven A. Hawley , George D. Nelson y los especialistas de carga Robert J. Cenker y Bill Nelson, también congresista en esa época.

“En ese momento, todos estábamos viviendo un sueño; era algo fantástico. Los entrenamientos fueron muy intensos, pero había una gran camaradería entre los tripulantes. Como se aplazó el lanzamiento tantas veces, nos pusieron en cuarentena. Hubo un gran acercamiento entre nosotros y llegamos a conocernos muy bien”.

Así habla Chang de un grupo de astronautas entre los que estaba el actual administrador de la NASA (Charles Bolden ) y el senador demócrata por el estado de Florida (Bill Nelson ).

La amistad sobrevive tres décadas después y, cada año, se reúnen a celebrar.

Según Chang, su primera misión no fue la más compleja, pero sí la más impactante. “Estábamos aprendiendo a volar”, reconoció. Como especialista de misión el tico participó en la colocación del satélite comercial de comunicaciones SATCOM KU-1 fabricado por RCA, en la órbita geoestacionaria. “En esa época se utilizaba una técnica para lanzar los satélites desde el compartimento de carga del transbordador. Dos de mis compañeros y yo operamos los controles para alinear la nave en la dirección correcta y lanzar el satélite. También realizamos observaciones del cometa Halley que ese año pasó cerca de la Tierra”, dijo. Asimismo, el astronauta dirigió experimentos en astrofísica y operó el laboratorio para el procesamiento de materiales MSL-2.

Tortillas en el espacio. A bordo del Columbia también voló el humor y el “puravidismo” tico. El 15 de enero, durante un enlace de 10 minutos entre la nave y la Casa Presidencial, el entonces mandatario de Costa Rica, Luis Alberto Monge, le preguntó a Chang qué era lo que comían en el espacio.

“No sabía qué decirle y rápidamente se me ocurrió enseñarle un paquete de tortillas que llevaba. Yo lo había empacado porque me pareció muy práctico comer gallitos de cualquier cosa con tortillas porque uno se come todo y no quedan desechos”, recordó.

El 18 de enero de 1986, a las 7:5:51 a. m., hora de Costa Rica, el Columbia aterrizó en la base aérea Edwards, California.

Días después, el 28 de enero, Chang, sus compañeros de misión y el mundo entero se estremecieron ante la catástrofe del transbordador Challenger , que explotó en el aire 73 segundos después de su lanzamiento.

Transcurridas tres décadas, Chang recuerda su primera misión con un sabor agridulce. “Por un lado, mi sueño de toda la vida se hizo realidad, pero por otro, en medio de la euforia del regreso ocurrió la tragedia del Challenger. Nuestra tripulación había sido asignada originalmente a ese vuelo y luego nos movieron al Columbia”, rememoró.

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