
Los seres humanos siguen evolucionando, solo que a un ritmo más lento. Así se desprende de una investigación realizada por Jonathan Beauchamp, investigador de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.
Estudios anteriores al suyo, enfocados en el análisis de fenotipos (características visibles de la composición genética de una persona), evidenciaban que los últimos cambios en las personas sucedieron hace 40.000 o 50.000 años.
Sin embargo, Beauchamp aportó evidencia que demuestra lo contrario, ya que el ser humano ha experimentado adaptaciones al entorno –como resistencia a la malaria, tolerancia a la lactosa y aclimatación a la altura– en los últimos 100 años.
Estudio. Beauchamp se concentró en el análisis de los genotipos y su respuesta fenotípica.
En este sentido, el científico –valiéndose de métodos estadísticos– analizó datos de la vida relativa de éxito reproductivo (LRS, por sus siglas en inglés) junto con variaciones genéticas asociadas a fenotipos.
El LRS es un indicador de aptitud evolutiva, que permite conocer el potencial reproductivo de una persona.
El investigador utilizó datos sobre la salud de personas oriundas de Estados Unidos con ascendencia europea, quienes nacieron entre 1931 y 1953.
“Examiné si las variantes genéticas asociadas con diferentes fenotipos tienen incidencia en el éxito reproductivo, es decir, el número de niños que una persona nunca engendró.
”La selección natural se produce cuando las variantes genéticas asociadas con un fenotipo reducen el éxito reproductivo”, explicó Beauchamp a agencia Sinc.
De esta manera, el análisis mostró asociaciones negativas entre la LRS y el nivel educativo, de tal forma que la selección natural habría afectado más a las personas con un nivel de instrucción menor.
“Mi estudio no responde por qué el nivel de instrucción ha sido objeto de selección natural; solo demuestra que es un factor afectado en mi muestra de estudio”, aclaró Beauchamp.
Asimismo, halló que la selección natural también se evidencia en el retraso en la edad de menarquía de las mujeres (primera menstruación).
Vale recordar que por selección natural se entiende el proceso por el cual una especie favorece o descarta genes en pro de una mejor adaptación al medio ambiente, lo cual garantizará su supervivencia.
Para el investigador de Harvard, la selección natural continúa siendo el motor de la evolución humana, solo que los cambios son más lentos y quizá podrían pasar inadvertidos.
Los hallazgos de Beauchamp se publicaron en la revista Proceedings of the Natural Academy of Sciences (PNAS).