27 agosto, 2015
El oso polar Knut murió por causa de una encefalitis hasta ahora asociada solo a los seres humanos. Una investigación halló que es enfermedad puede estar presente en otros mamíferos.
El oso polar Knut murió por causa de una encefalitis hasta ahora asociada solo a los seres humanos. Una investigación halló que es enfermedad puede estar presente en otros mamíferos.

Londres

Un grupo de científicos alemanes descubrió que Knut, el popular oso polar que nació en cautiverio en el Zoológico de Berlín en el 2007, murió de un tipo de encefalitis asociada hasta el momento únicamente a los humanos, según una investigación publicada por la revista Nature .

Ahora el hallazgo de los científicos Harald Prüss –experto en enfermedades neurodegenerativas– y Alex Greenwood –investigador de las de animales salvajes– sugiere que esta enfermedad autoinmune se puede encontrar en los mamíferos, además de en los humanos.

Knut fue el primer oso criado en cautiverio que logró sobrevivir, en los 160 años de historia del Zoológico de Berlín. Sin embargo, el animal falleció de forma repentina en 2011 ahogado en la piscina a causa de un ataque de epilepsia.

Para aclarar la muerte del oso berlinés, los autores del estudio llevaron a cabo un examen postmortem en el que detectaron altas concentraciones de anticuerpos en las células nerviosas del líquido cefalorraquídeo de Knut, que actúa como un amortiguador, protegiendo el cerebro y la columna frente a lesiones.

El animal sufría encefalitis por anticuerpos contra el receptor de NMDA, un tipo de enfermedad autoinmune, que es la forma no infecciosa de encefalitis (inflamación del cerebro) más común en humanos.

Los análisis patológicos que siguieron a la muerte del mamífero en 2011 quedaron inconclusos, y solo revelaron que sufrió de encefalitis, lo que le provocó las convulsiones que le llevaron a la muerte, pero no establecieron de qué tipo.

Knut era, incluso antes de nacer, en el oso más mediático del mundo; el bebé polar fue el primero en sobrevivir en la historia del zoológico, aunque más tarde su trayectoria se complicó, ya que sufrió el rechazo de la madre y tuvo que ser criado por un cuidador.

El guardián de Knut vivió junto al osezno durante tres meses, alimentándolo y durmiendo con él, mientras se convertía en una auténtica sensación y en la mascota nacional, hasta su misteriosa muerte en 2011.