Aplicaciones Científicas

Artemisa I no llevará humanos a la Luna pero sí tendrá tripulación

Maniquíes y mascotas serán parte de misión prevista para despegar el 29 de agosto; es la primera cápsula con capacidad para llevar personas que será enviada a nuestro satélite en 50 años

La NASA y la Agencia Espacial Europea se preparan para volver a la Luna con la misión Artemisa I. La noche de este martes, la nave espacial Orión se colocará en la plataforma de lanzamiento 39 B del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS, por sus siglas en inglés) en el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida.

Si todo sale como se espera, la nave será lanzada este 29 de agosto a las 6:33 a. m., hora de Costa Rica, para una misión de 42 días para llegar al satélite de la Tierra por primera vez en 50 años. Si no se pudiera salir en esa fecha, hay otras dos: 2 de setiembre y 5 de setiembre.

Este primer viaje no llevará astronautas humanos, pero sí habrá tripulación: tres moonikinies (palabra compuesta de las palabras “luna” y “maniquí”, en inglés) viajarán para probar cómo los seres humanos podrían resistir las condiciones del viaje.

La mañana de este martes, especialistas de la misión dieron conferencia de prensa y adelantaron cómo está la preparación de la misión.

El comandante de la misión es Moonikin Campos, que recibe su nombre por Arturo Campos, un ingeniero cuyo trabajo fue fundamental para salvar a la tripulación del Apolo 13. A él lo acompañarán dos moonikies femeninas: Moonikin Helga y Moonikin Zohar.

Todos ellos tienen la talla y peso similares de humanos adultos. Parte de su misión consiste en probar el nuevo traje espacial que usarían los astronautas en un futuro; se trata del Sistema de Supervivencia de la Tripulación de Orion.

“Este traje da la protección de una nave espacial personalizada: controla presión atmosférica, da oxígeno, provee una temperatura adecuada y otras funciones que podrían salvarle la vida a una persona. Está diseñado para sostener a un ser humano hasta por seis días en caso de una contingencia. Nunca habíamos llegado tan lejos”, manifestó Dustin Gohmert, el encargado de proyectos de supervivencia de la tripulación del Centro Espacial Johnson de la NASA, quien lidera la creación de este traje.

Los moonikies también medirán las vibraciones y las aceleraciones que experimentarán los futuros astronautas cuando den una vuelta con Orion durante la misión Artemisa II.

“Con Artemisa I comenzamos un nuevo capítulo de la exploración de la Luna y de Marte. El principal objetivo es validar el funcionamiento de la nave en el espacio y en la órbita lunar y ver cómo podrían los humanos adaptarse. Pero también nos dirá de las condiciones ambientales en las que los astronautas viajarán, ver cómo se puede proteger a los humanos en estas condiciones. Esto también ayudará a ver las condiciones que se tendrán en futuros viajes a Marte.”, señaló Patrick Troutman, encargado de arquitectura espacial del programa “de la Luna a Marte” de la NASA.

Estos astronautas tan particulares también tendrán una mascota particular: Snoopy, uno de los perros más queridos de las fábulas y tiras cómicas, volará con ellos. La NASA lo usará para medir las condiciones en gravedad cero.

“Los indicadores de gravedad cero son pequeños ítems que se llevan en la nave espacial y que proveen un indicativo visual cuando se ha llegado a la condición de microgravedad”, explicó la NASA en un comunicado.

La asistente virtual Alexa también estará a bordo, como parte del programa Calisto. El objetivo es ver cómo la tecnología de Alexa y de la plataforma de teleconferencias Webex pueden usarse en futuras misiones con tripulación.

Se le harán preguntas a Alexa a través de Webex y se verá si la inteligencia artificial de Alexa puede detectarla y responderla. Para ello se utilizará la computadora de la nave Orión.

La misión también llevará dos cubesats o satélites diminutos que tienen una misión especial: buscar agua. Esto es crucial para misiones futuras en las que ya viajen humanos, pues tendrán que adaptarse a lo que puedan encontrar.

“Esto ayudará a las misiones humanas porque se conocerán las dinámicas del agua en la Luna. Esto no solo es importante para la ciencia. También puede ser importante para reducir el costo de las misiones a largo plazo, porque se podrían usar menos recursos”, explicó Mark Lupisella, uno de los encargados de investigación y desarrollo en NASA.

La última vez que hubo misiones a nuestro satélite natural fue en 1972. A la ciencia le tomó 50 años volver a una misión, el destino es el mismo, pero las tecnologías hacen que las características sean diferentes.

La primera misión de esta nueva era, Artemisa I, no llevará astronautas a bordo. Su trabajo consiste en un viaje de ida y vuelta hacia la Luna, en el que se verán las condiciones que enfrentará el SLS y la nave Orión para llegar hasta allá y se harán los ajustes necesarios para albergar humanos.

Esta misión ha sufrido varios atrasos. Originalmente, estaba para noviembre de 2021, luego para febrero de 2022. Luego, estaba prevista para lanzarse en abril pasado, pero problemas debido a una fuga de hidrógeno en uno de los ensayos obligaron a revisiones mayores.

La nave primero orbitará la Tierra y luego irá hacia la órbita baja hasta alcanzar la Luna, e igualmente, orbitarla. Esta misión finalizará con la nave Orión acuatizando en el océano Pacífico. Entre la órbita de la Tierra y la de la Luna habrá unos seis días de viaje.

Artemisa II sí llevará astronautas a bordo y serán los primeros en surcar alrededor de nuestro satélite natural desde 1972. Esta fase está prevista para 2024 o 2025. Las proyecciones indican que se tendrá a la primera mujer y a la primera persona afrodescendiente en una misión a la Luna.

Luego, para la misión Artemisa III se planean caminatas sobre la superficie lunar. Futuras misiones permitirían el ensamblaje de estructuras y plataformas que hagan posibles investigaciones científicas en el satélite.

El programa lleva el nombre de Artemisa en honor a la diosa griega, hermana de Apolo. De esta manera, se establece una continuidad metafórica con las misiones espaciales de las décadas de 1960 y 1970 que también fueron a la Luna.

La esperanza es que lo aprendido en estos nuevos viajes espaciales nos acerque a un destino un poco más lejano: Marte.

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